30.9.14

Toco madera

František Hudeček
Lo cuenta, con el sentido del humor que le caracteriza, el sevillano de Lima Fernando Iwasaki: "En 2003, el profesor James Kaufman –director del Learning Research Institute at California State University at San Bernardino– publicó un ensayo titulado The cost of the muse: poets die young (Journal of Death Studies, volume 27, issue 9), donde aseguraba que los poetas mueren antes que los narradores, los ensayistas y los dramaturgos, porque la creación poética es un quehacer “rumiante”, quienes rumian tienden a deprimirse y la depresión tiene muy “mal bajío”, como dicen en Cádiz. Pero si a esa existencia deprimente le sumamos el fracaso, los enemigos, las reseñas negativas, los premios fallidos, los críticos desalmados, las antologías desdeñosas y los suplementos inaccesibles, la mortalidad del poeta será más temprana que tarde. Así, después de analizar 1.987 casos de poetas y escritores de Europa, China, Turquía y América del Norte, James Kaufman estableció que los poetas viven un promedio de 62 años; los dramaturgos, 63; los narradores, 66, y los ensayistas, 67". En "Cumplir 100 años de plenitud poética". El País Semanal.