31.12.14

"Tánger" en Babelia

Por breve, copio aquí la reseña de Más allá, Tánger que se publicó el pasado sábado en Babelia (El País). 

EL FERVOR DE LA MEMORIA

Por Antonio Ortega

Para Domingo Badía, conocido como Alí Bey, Tánger sólo es comparable al efecto de un sueño; para Tahar Ben Jelloun, una mujer que no se atreve a mirarse al espejo, acaso porque en sus calles sólo persiste la memoria. Álvaro Valverde busca ese espejo para recobrar el sueño de la memoria, el espacio vivo de la pérdida en una ciudad, “la vieja conocida que no es”, a la que alguien regresa y a la que alguien llega por primera vez. Para ambos, ese viaje es “el único trayecto que conduce / a las fuentes sagradas del origen”, a un territorio que, “entre la oscuridad / que enturbia tu pasado / y la luz que ilumina / este presente”, alcanza la salvación del olvido. Sus cincuenta poemas -desnudos y luminosos, concisamente narrativos- son “las piezas sueltas de un puzle”, ecos de una memoria que este largo e indisputable poema reúne “para hacer verosímil / lo que sólo es ficticio”. Una voz doble, la del narrador y la de su mujer, que son el contrapunto y la razón de una historia compartida. Un poema que encuentra su espejo y en él su identidad, pues “en esta encrucijada, lo que dudas / es si esta realidad es lo real / o si por el contrario es la ficción / que fuiste fabricando en el transcurso”. Una suma de “aguafuertes” y “vislumbres” que confieren una intensidad especial a un relato tan íntimo que sólo es posible en el poema, como avispas “volando / alrededor del vaso de té”, y “cada avispa un recuerdo / de los años vividos”. Es el excepcional mosaico de una vida, “una suma de símbolos / de lo que fue y no ha sido, / de la vida pasada / y del mundo futuro”. Una impugnada realidad, sin límites ni nostalgias, “acaso porque es / (el) reflejo de un fervor”.

30.12.14

Fuego cruzado

Me gusta mucho leer un nuevo libro de un autor que conozco y admiro, pero también encontrarme por sorpresa con la obra de uno desconocido. Nada sabía hasta ahora, por ejemplo, de Xaime Martínez (Oviedo, 1993, el mismo año en que nació mi hijo), un estudiante universitario que cursa sus estudios en la Universidad de su ciudad natal y que con Fuego cruzado ganó el Premio de Poesía Joven 'Antonio Carvajal' y que, por eso, publica Hiperión. Se alegra uno de que la veterana editorial madrileña siga apostando (con acierto) por las nuevas voces, que un jurado responsable dé un galardón a quien se lo merece y, sobre todo, que se escriban poemas como los que componen este libro, el segundo, al parecer, de Martínez (que es, por cierto, mi cuarto apellido).
A Carvajal, que no formaba parte de ese tribunal con presencias académicas de peso, le habrá gustado. Porque, para empezar, soneto mediante ("Cuchillo"), el joven poeta demuestra su dominio del oficio, lo que a su edad no es fácil. Uno ha disfrutado, ya insinuaba, con este detalle y con otros, que no faltan. Así, con la frescura de los versos (aunque se atisbe un trabajo a fondo con las palabras en busca de la compleja sencillez), por la variedad de registros y asuntos que aborda, por su carácter culto sin afectación (abundan las citas, los homenajes velados -o no-, las menciones), una obra, en suma, propia de alguien que puede que haya vivido poco, pero que lo ha hecho con una intensidad y una atención notables. Y que ha leído, además,  mucho, lo que viene a resultar un vivir en demasía. 
Hay poemas certeros (los más breves) y ninguno, y ya es difícil, inane o que sobre. El libro, no hace falta decirlo, tiene muchos padres, pero estos han sido bien elegidos, y has sido mejor asimilados, lo que no siempre ocurre. Los maestros, y más con veinte años, lo son casi todo. Uno intuye enseñanzas de Borges, Luis Alberto de Cuenca (tan ligado a los mundos de la fantasía y del cómic), Gimferrer, Mesanza, Vilas, D'Ors...
El amor, los recuerdos, la lectura, los viajes... Los viejos/nuevos asuntos de siempre. Se ve a las claras que XM es músico y letrista, algo cada vez más común en nuestra joven poesía. Baste citar a José Manuel Díez y a Víctor Peña para demostrarlo. Una faceta que le da otro aire a estos poemas que son, no obstante, eso: poemas. 
Hay desenfado, paradojas, ocurrencias... y en la segunda parte, "El lado oscuro" (la primera se titula "Dedos de luz"), unos cuantos poemas del apócrifo "Corpus Batman", anónimo conjunto de textos que contiene obras escritas entre 1932 y 1935 en el contexto de la Primera Guerra de Gotham, según se nos explica, "edición para el disfrute y no para el estudio" donde se nos presenta a Joker y a Batman como dos caras de la misma moneda, necesarias para que funcione "la inmensa tragaperras del destino". 
A uno estos poemas le gustan menos. Por el simple hecho de que el mundo a que se refieren me pilla bastante lejos, no por su falta de calidad. Me da que sin ellos el libro hubiera sido otro, tal vez más redondo. También más previsible, claro. Son sólo opiniones. Para otros, acaso los más jóvenes, será lo mejor del conjunto. Seguro. Imaginación e inventiva no faltan. 
Se abrocha el volumen con "La búsqueda", un poema dedicado a Rodrigo Olay, lo que me da pie a comentar que Xaime Martínez forma al parecer parte de ese grupo de poetas ovetenses, renovado en sucesivas promociones, que ahora gira en torno a la revista Anáfora.
El último verso del libro da idea de por dónde va su poesía: "la búsqueda es el único destino". No es mala ruta para un viaje. 

29.12.14

Wilde

Ha sido una delicia leer estos aforismos rescatados de la obra del genial Oscar Wilde por Gabriel Insausti, que los ha traducido y editado para la colección A la mínima de Renacimiento, que, por cierto, llega con este volumen a su décima entrega.
Busca el cínico pero tierno Wilde el "camino oblicuo" en pos, casi siempre, de la belleza. 
"Nada envejece como la felicidad", escribe. O "Todo arte es inútil". O "Mentir por un sueldo, como hacen los políticos, es siempre aburrido." O "Toda mala poesía brota del sentimiento auténtico: ser natural es ser obvio, y ser obvio es no ser artístico". O "El arte es la forma más intensa de individualismo que conoce el mundo". Y "El arte es un velo, no un espejo". Y "La timidez puede ser una forma de vanidad". Y así hasta... Lo dicho, un placer. ¡Qué buen rato!

28.12.14

Peña Dacosta lee "Tánger"

Tánger, 1950
Víctor Peña Dacosta publica en su blog, Arrebatos Alíricos, una reseña sobre Tánger. No es una más. Es, a buen seguro, la más divertida, pero no por eso la menos rigurosa. Entre bromas, o eso espero, las veras. Allí ha escrito: "Pero no, Más allá, Tánger no ha resultado ser el libro que muchos querrían (endeble, deslavazado y juntado como por compromiso), qué va; los poemas que lo forman, pese a ser muy, muy cortos, resultan suficientemente intensos como para que el poeta que los ha publicado siga mereciendo ocupar anchamente un santoral (como mínimo, personal) del que por ahora no hay Dios que le mueva. Qué le vamos a hacer…" ¡Gracias, beato!

27.12.14

Apostilla

© Salvador Retana
Ayer tarde, mientras daba mi habitual paseo, di en pensar que la nota anterior sobre los mejores libros de poesía de 2014 según los críticos de El Cultural necesitaba una apostilla. Ésta.
Para empezar, le dedicaba mi honroso segundo puesto a los editores y debí anteponer a los lectores. Dicho queda. Cerezo y Marí lo entenderán.
Para seguir, caí en la cuenta de que mencionaba, contra lo que es mi costumbre, a los autores y no los títulos de los libros, que son los nominados. De Los desengaños, Nocturno casi, Ser sin sitioCuaderno de brotes se habló aquí y eso me tranquiliza. Dos son de Tusquets, y el resto de Visor, Pre-Textos y Vandalia. Que conste también.
Por lo demás, cuatro de los cinco elegidos, tipos maduros, pertenecen a mi generación, la de los 80 o de la Democracia, y todos ganamos en su día el Premio Loewe, lo que no quiere decir nada y, a la vez, dirá alguno, todo. Que cada cual...
Llama la atención cómo se ha procedido en las votaciones. Blesa, Benítez Ariza, Colinas, Irazoki y Villena han seleccionado 10 libros cada uno y los han puesto en orden, de mejor (diez puntos) a peor, digamos. Un amigo ha echado la cuenta y me dice que la cosa quedó ajustada: 24 para Lucas y 23 para mí, y eso que dos críticos no votaron por Tánger. Es divertido.
Estas vacaciones laborales estoy rematando un extenso artículo (ocho folios) para la revista Ínsula sobre los libros de poesía publicados este año que debo entregar ya mismo para el Almanaque 2014 que saldrá el próximo mes de abril. Por eso soy más consciente que nunca de los muchos libros excelentes que se han publicado a lo largo de estos meses. No pocos pasaron por este rincón. Libros que, ay, no están entre estos cinco, pero que no por eso dejan de ser importantes.
En fin, aceptemos con una sonrisa estos azares, del mismo modo que hemos aceptado tantos y tantos años los silencios y las ausencias, donde volveremos pronto.

P. D. Me llena de contento el triunfo en Narrativa de mi paisano Luis Landero con El balcón en invierno (Tusquets también) y, cómo no, la medalla de plata para otro paisano, Javier Cercas. A estos amigos pronto los ofrece patrocinio Monago. Cual rockeros. Al tiempo. 

26.12.14

"Tánger", segundo

En la lista de El Cultural sobre Lo Mejor de 2014. En excelente compañía, además. Con Antonio Lucas, que ha ganado, Lorenzo Oliván, Álvaro García y Vicente Gallego, todos buenos amigos, amén de excelentes poetas. Se ve que vota un jurado que sabe lo que se hace, y no lo digo por mi libro. Quiero decir que en otras listas votan todos, sean o no lectores de poesía. Aquí no, sólo los críticos de la casa. 
Sí, uno descree de nominaciones, pero sin embargo no puedo ocultar mi alegría. Por los editores, mayormente. Gracias a todos. 


La poesía de Alcorta

Carlos Alcorta (Torrelavega, 1959) ha escogido para la antología Ejes cardinales poemas de entre 1997 y 2012. La muestra está publicada en la prestigiosa colección rayada de Renacimiento y lleva un prólogo de Leopoldo Sánchez Torre, profesor de Literatura Española de la Universidad de Oviedo y poeta, de la misma promoción que Alcorta. 
Allí se hace eco de los dos "ingredientes" necesarios, según Alcorta, para llevar a feliz puerto la composición de un poema: instinto e inteligencia, y da por hecho que no le faltan ni uno ni otra a los que el cántabro ha escrito. 
Riguroso coetáneo, he tenido la suerte de seguir al detalle su ya larga carrera literaria. Y de que fuera mi editor. En Scriptvm, colección de plaquettes que dirigía, apareció Aeróvoro en 1989.
No da cuenta aquí de sus primeros libros (explica el porqué en la "Nota del Autor") y reúne poemas de Condiciones de Vida, Cuestiones personales, Compás de espera, Trama, Corriente subterránea, Sutura y Sol de Resurrección, así como del inédito Ahora es la noche
La mirada ("Quien aprende a mirar, aprende a ser") es la gran protagonista de estos versos que se nos presentan de manera discursiva porque pertenecen a una poesía del conocimiento. Una poética fundada en ese "gran caer en la cuenta" al que se refería Valente y que Sánchez Torre trae pertinentemente a colación. El asombro y la perplejidad, sí, del que vive con la atención del observador minucioso dan pie a poemas de sobria y meditada intensidad, de inusitada precisión, donde son frecuentes las acotaciones geográficas y orientativas (de ahí, supongo, el título). Poesía estable al tiempo que viajera; de uno y de todos, porque el poeta, a pesar de sus concretas circunstancias, no deja de ser, a la manera borgeana, cualquier hombre. 
Aunque prime acaso lo elegíaco, no falta de un tiempo a esta parte la celebración en los poemas de Alcorta. Un movimiento, por cierto, muy común en su generación. 
Confieso que, a pesar de haber venido conociendo sus sucesivas entregas, la lectura de esta antología me ha traído una sensación de novedad; como si degustado a lo largo, por mor de una sabia elección de los textos, su poesía creciera ante mis ojos de admirado lector. Quiero decir que, si ya tenía claro que el de Carlos Alcorta era y es un nombre imprescindible en el panorama literario, ahora lo tengo aún más. Imagino que la llegada de este florilegio descubrirá a otros la presencia de un poeta singular, Su mundo y su voz merecerán, a buen seguro, nuevos lectores. 

25.12.14

Navidad


Me parece bonita y misteriosa esta fotografía del norteamericano John Dumont. Se titula ”Listening to the birds” y está datada en 1892. Con ella quiero desear a los lectores y amigos de este rincón una Feliz Navidad y un 2015 lleno de salud y de libros. 

24.12.14

Cicerone

Juan Ramón Santos (Plasencia, 1975), licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca y funcionario del Excmo. Ayuntamiento de su ciudad natal (desde hace unos años, como eficiente gestor cultural), era hasta ahora un narrador que había publicado cuatro volúmenes de cuentos en pequeñas editoriales de Extremadura y Asturias: Cortometrajes, El Círculo de Viena, Cuaderno escolar y Palabras menores, y, también aquí, la novela Biblia apócrifa de Aracia. Sus cuentos y microrrelatos aparecieron, además, en antologías como Relatos relámpago y Por favor, sea breve 2.
Con Cortometrajes y Cuaderno escolar resultó finalista del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España ese año. 
Sí, esto era así hasta que Santos dio en poeta y publicó su primer libro de verso, Cicerone, de la mano de uno de sus editores habituales, De la Luna Libros, y en una colección de referencia en las letras extremeñas, Luna de Poniente, una suerte de canon lírico ("La Generación de los 27", por las letras del alfabeto, al decir del ocurrente Marino González) donde no están todos los que son, pero sí (o eso supongo) todos los que están.
No debería extrañarme: recuerdo al jovencísimo estudiante que era tomando cañas con sus amigos en el Rialto con un libro negro de Visor bajo el brazo.
Llegados a este punto tal vez convenga aclarar que no puedo ser imparcial, sino decididamente subjetivo a la hora de comentar mi lectura de la obra. Es, por otra parte, lo que pretendo siempre. La objetividad, amén de imposible, es muy aburrida, más si se trata de crítica literaria. Otra cosa es que uno deje de lado el rigor y mienta, algo que ni ha ocurrido ni va a ocurrir mientras uno mantenga abierto este humilde rincón. Pequeño, sí, pero limpio.
Para empezar, y no es que lo diga yo, este libro autónomo, faltaría más, no se entiende del todo (o no del todo bien) sin la existencia de otro publicado en la misma colección hace poco más de un año: Plasencias. De hecho, a las explicaciones que da su autor en "Agradecimientos, dedicatorias" (una preciosa y lúcida poética escrita por el impecable narrador que Santos es), habría que sumar la cita o epígrafe que lo abre: "Habito una ciudad de la memoria". A partir de ahí, las casualidades, encuentros y desencuentros, ya son obra de Juan Ramón Santos que construye un libro sólido que alza el trazado de una ciudad propia, la de su infancia y primera juventud. Mirada y memoria, de nuevo los dos reinos del poeta, en torno a una vida cualquiera.
Al parecer sin pretenderlo, el libro comienza a la manera de Aníbal Núñez, con una "Descripción de la ciudad" (tal en Alzado de la ruina), y hay un poema que se titula, como allí, "Ab urbe condita". A uno esa involuntaria casualidad le gusta. Pocos libros sobre una ciudad mejores que ése. 
Santos echa mano de un viejo recurso (forma parte de su carácter): la ironía. También del humor. Es lo que prima. Al fondo, eso sí, como suele ocurrir, un poso de melancolía tiñe el conjunto. Se aprecia a veces un tono, digamos, desolado. No en vano alude a “la gris cofradía de los tristes”, numerosa, ay, por estos lares. Una sensación que me trasladó aquí atrás nuestro cura más culto, don Rafael, en una breve conversación sobre Cicerone en una "calle secreta" de Plasencia.
La "feliz mediocridad", los "sueños sin grandeza" (títulos, a su vez, de poemas), la resignación, las frustraciones, pero también el buen conformar, forman parte de la personalidad del personaje poético que narra sus felices o no tanto peripecias ciudadanas. Y digo "narra" porque hay mucha narrativa en esta poesía, algo que este lector aprecia, sobre todo, y más allá de las historias que se cuentan (alguna ya escrita previamente en forma de relato, como "La medida de todas las cosas"), en los largos párrafos o estrofas (que no lo son) que menudean en sus poemas. La escasez de puntos y la numerosa ristra de versos que "dicen" la mayor parte de los poemas. En eso tiene a quien parecerse. Hablo, por ejemplo, de Gonzalo Hidalgo Bayal, en cuyo Taller Literario Santos veló sus primeras armas. 
Por otra parte, sorprende al lector el dominio métrico (abundan los endecasílabos y los heptasílabos) que proporciona a los poemas de un ritmo y una musicalidad dignas de elogio. 
El citado GHB, ha mencionado en su texto "Guía y métrica de la ciudad", la "deriva inversa" que supone esperar a la madurez para convertirse en poeta, que no es lo que suele pasar. Coincido con él, cuando afirma que "No se ha acercado, por tanto, a la disciplina poética ensayando balbuceos líricos de poeta en ciernes ni como medio inicial de aprendizaje retórico o sentimental".
Se preguntaba uno en la presentación ("Cicerone à trois") si es ésta una ciudad literaria. No lo sé, pero llama la atención que la “plaga poética placentina”, a la que se ha unido Santos, saque a la calle en poco más de dos meses cinco libros de poemas de autores nacidos aquí: Víctor Peña (que se estrena), Álex Chico, Francisco Fuentes, Pérez Walias, el mencionado Santos y uno mismo.
"Una ciudad es todas las ciudades", escribí. Y él: “En solo una ciudad / caben muchas ciudades.”
El último verso resulta elocuente: “esta ciudad que adoro y aborrezco”. De ahí que uno no deje de darle vueltas al viejo asunto del ir o quedarse. Por esa maldición o ese destino del que reside en un determinado lugar.

23.12.14

Turia, 112

Uno no acaba de explicarse cómo puede hacerse desde Teruel (podría ser desde cualquier periferia) y con un equipo tan reducido de personas, con el gran Maícas al frente, una revista de la calidad y rigor de Turia. El número 112 llega cargado de regalos. Basta con leer el índice. Uno, que no se ha contentado con eso, puede dar fe de que es así. Por ejemplo, los poemas de Cavafis traducidos por Juan Manuel Macías que son un precioso adelanto de la edición de los poemas del alejandrino que publicará Pre-Textos. Y, pues de poesía hablamos, los inéditos de Jordi Doce y Marta Agudo, Vicente Gallego y José Antonio Zambrano, entre otros. 
No está de más citar los relatos de Lobo Antunes (sobre el que escribe su traductor, Antonio Sáez) y Eloy Tizón. 
¿Qué decir del "Cartapacio" dedicado a Chirbes? Pues eso, que es complejo, riguroso y cabal, como la obra del celebrado novelista levantino que vivió unos años en Extremadura. 
La conversación de Fernando del Val con Javier Cercas es otro aguinaldo. Más que nada por su extensión, que da pie a que el cacereño de Ibahernando se explique como pocas veces, con la debida demora y profundizando en los temas. Dice cosas la mar de interesantes. Sobre la poesía, pongo por caso, o, claro está, sobre sus novelas que es tanto como decir sobre El punto ciego, teoría general de la novela que va a explicar, como Weindenfield Visiting Professor, a Oxford y que todos podremos leer después en forma de libro. Tampoco se queda atrás la charla de Enma Rodríguez con Javier Gomá, nuestro pensador ejemplar de cabecera.
En la nueva entrega de sus diarios, Maícas, el director y fundador del invento, se supera. Levrero, el provincianismo (y Kapuscinski), la familia, el abismo (que narra en sus diarios) y Jarnés son algunos de los asuntos que aborda en "La Isla".
Muchas son las reseñas que recoge "La Torre de Babel", entre ellas (con perdón), dos firmadas por uno. Sobre Mansa chatarra, de Francisco Ferrer Lerín, y Obras, de Felipe Núñez, un libro injustamente silenciado por la crítica. 
Les dejo, que vuelvo a Turia. Por suerte, aún me quedan páginas por leer. 

22.12.14

La eterna cualquiercosa

Martín López-Vega (Poo de Llanes, 1975) vuelve a este rincón por el que pasó hace poco. Esta vez por la publicación de un nuevo libro de poemas en la preciosa colección La Cruz del Sur de Pre-Textos. Se titula La eterna cualquiercosa, el mismo que el del último poema del libro que incluye un verso de la estadounidense Anne Carson que lo inspira. 
No podía empezar mejor, con el poema "Canción de rinoceronte": "Es hermoso..." 
El viaje, la errancia, es una constante en este hombre al que, si se me permite el término, calificaría de verdadero "culo inquieto". Estudió Filología en Oviedo y Literatura Portuguesa en Braga y pasó por la Academia de España en Roma. Ahora enseña portugués en la Universidad de Iowa (Estados Unidos), dirige la colección de poesía ¡Arre! (de Arrebato Libros) y publica un blog, Rima interna (El Cultural). Unido a esa inquietud (que en este libro le lleva, entre otros sitios, a Brasil y a Grecia, además de a Iowa), subrayamos su cosmopolitismo poético (inseparable de su labor como traductor), algo que se nota en las citas explícitas que deja caer (con todo sentido) en sus poemas y las implícitas, homenajes encubiertos o no a autores dilectos: "Aparición de Lêdo Ivo" ("Sé palabra. Se lenguaje. Que tu obra te cree"), por ejemplo. O "Félix Romeo (1968-2011)", alma gemela: "Eres el profeta de lo posible". O a otros amigos, como Xuan Bello ("Yendo a casa...") y Jesús Aguado.
En otro poema, "Puerta entornada", dedicado a Seamus Heaney (S. H.) da pie a nuevas conversaciones con difuntos: Milosz, Auden, Brodsky, Eliot, Horacio... "Somos quienes fueron", escribe en "El polvo de la manada", lo que me da pie a señalar lo poco que le gusta "el triste rebaño". Porque "El verdadero poeta va solo. / Los que van en manada son el coro", leemos en "Dira necessitas".
Son muchos los poemas valiosos del libro (ninguno no merecería estar, preciso). Así, "Autorretrato hacia 2009", donde el verso "Que arda el pasado" anuncia la importancia en su vida de un giro que le ha llevado, ya dijimos, lejos, al otro lado del Atlántico. "Tal vez se trata de despojarse después de conocerse". De "hacer deshaciendo, / desvelar velando, / ser de-siendo". Sí, La eterna cualquiercosa marca un punto de inflexión en la trayectoria vital y literaria de López-Vega. Y me da que para bien. O para mejor. 
No es ajena a ese movimiento -otra sospecha- Patricia, a quien dedica la obra y algunos certeros poemas amorosos: "Llámala / felicidad, llámala calma, llámala Patricia".
Desde alguna parte, la figura del abuelo le contempla. En "Esfera", otro bonito poema logrado. 
No falta tampoco la ironía (el carácter del crítico ML-V no la puede ocultar), como en "Gajes del ofidio": "Quien se arrastra se desgasta". Ni cierto regusto a poesía popular o primitiva (por seguir a Ernesto Cardenal), que encontramos, pongo por caso, en "Nikisi". 
En un momento dado, leemos:

Hemos detenido el tiempo y podemos movernos por su quietud. 

-Esto es lo que la poesía enseña al mundo. 
-Te parecerá poco.

Y no, no lo es. De ese pequeño milagro da cuenta este libro que se demora en el centro de la cambiante historia. "Que no sea por no intentarlo". 

21.12.14

Aramburu: 2014

F. A. por IÑAKI ANDRÉS
"Mi diagnóstico: 2014, en lo literario, ha sido un año entre aceptable y estupendo. Claro que yo no me dedico a catar productos editoriales de éxito. Ando bastante por lugares solitarios. Por la poesía, por ejemplo. Y ahora mismo me vienen a la memoria la antología en Cátedra de Sánchez Rosillo, Los desengaños de Antonio Lucas o Más allá, Tánger de Álvaro Valverde. Mi paladar y yo también agradecemos la existencia del relato autobiográfico de Luis Landero,El balcón en invierno, al que profesamos entrañable veneración. Me complació el tocho de Jordi Gracia sobre Ortega y Gasset. La prosa de González Sainz estuvo allí, dándome gusto durante dos o tres atardeceres. Hubo más."
Fernando Aramburu, "¿Un buen año literario?". Babelia. El País. 

19.12.14

Veyrat lee "Tánger"

Zoco Chico
Lo recuerdo acodado al antepecho blanco, mirando junto a mi hacia el horizonte entre la calima. En los días claros, le dije, se adivina Tánger. Yolanda, contestó. Sí, más allá, Tánger y Yolanda. Nos miramos un momento y bajamos después de mi azotea a tomar café y charlar de los años pasados en que nos vimos en Plasencia, cuando José Antonio Gabriel y Galán, muerto en “un país que no era el suyo”, recibía el homenaje de los poetas que acudimos a su ciudad amurallada. Y charlar de nuestros libros, recuerdos, penas y alegrías.
Hoy he recibido un hermoso libro de amor escrito por él. Acaso el libro que narra la manera más hermosa de apretar contra el pecho el aura del ser amado para investirla. En “Más allá, Tánger”, Álvaro Valverde acompaña a Yolanda a la ciudad donde nació, en la que penaron sus padres el destierro tras la guerra, y de la que marchó un día llevando consigo “todo el Aleph” de sus olores, de sus “casas edificadas cubo a cubo”: Cimientos que se hunden en el mar. Azoteas que se alzan hacia el cielo donde el blanco se serena en el azul, y donde como en Nápoles, Cádiz o Lisboa (yo añadiría la Alejandría de Ungaretti) “aquí respiras tiempo”, como describe Álvaro a la ciudad de Paul Bowles, Juanita Narboni y tantos y tantos trasterrados entre judíos, trujimanes, rojos y heterodoxos de toda estirpe.
Repito que esta es una de las historias de amor más hermosas y humildes que he podido leer. Aquí el amante acompaña a la amada en su camino de regreso a los recuerdos de la infancia, mirándola ascender como a una Eurídice que le precede y ya no corre peligro alguno. Él la respalda, poeta que nota a nota describe sus emociones en poemas que son crónicas breves, bellísimas en su sencilla intensidad, de algo que él no vivió sino en esas frases entrecortadas de los sueños acechados en un silencio de alcoba. Su ardor a cada encuentro con un recodo, una calle, una vieja tienda, con los lugares donde el padre ganaba el pan haciendo fotos, hace que su corazón se afinque en esa ciudad mítica y “puzzle” que tendrán que ordenar ambos para saber ella de sí, para conocer él tantas respuestas largo tiempo esperadas.
“Porque la vuelta atrás nunca es posible” dice él, sabiendo que ella tras vencer de modo definitivo la sensación de la derrota que presidió sus días infantiles y adolescentes, narrada al aire casual de confidencias que ahora se juntan apretadas, sabe bien que le aguarda otra ciudad, aquella que por amor escogió como destino, tan distinta a ésta. Interior, / cerrada al mundo/ por las viejas murallas/ que la cercan.

(…) Como ésta, es antigua
y también laberíntica.
Aunque en tonos terrosos,
muy luminosa y blanca.
Con calles en pendiente
que nunca dan al mar,
pero sí a un río
de aguas que no observan
otra urgencia
que la de transcurrir.
Te espera otra ciudad
pero es en vano:
estás seguro
de que salir de Tánger
no es posible.

Aquí, ahora, la única patria de la infancia aborda otro paisaje cruzada ya la marea del Estrecho, la calima que envuelve la ciudad perdida y la brisa marina que acompañó al viaje de ida y vuelta en compañía de la musa Mnémosina. Se disolvió la ausencia y ahora llega la vida cotidiana. El poeta volverá a su escuela, con su cartera de orgulloso maestro de su mester discípulo de Krause. Ella regresó; pero no en vano, ya sabe a ciencia cierta que aquí está él y que la sigue y la acompaña a donde haga falta; incluso más allá de este sugestivo autorretrato poético de ambos.

Miguel Veyrat

("Aquí, Valverde" ha sido publicado por el poeta y periodista en su muro de Facebook, ilustrado con un dibujo de Daniel Yacubovich, de la serie “Autorretratos".)

18.12.14

Poesía argentina

Coincidiendo con la presencia en la FIL de Argentina como invitada de honor, se publica La doble sombra. Poesía Argentina Contemporánea, una antología editada por Antonio Tello y José Di Marco para Vaso Roto. 
Quiere ser "un mapa" de esa poesía surgida en la Argentina de los setenta, "de ensayar una cartografía", "una amplia panorámica del paisaje poético nacional", tanto de "la producida en el destierro como la escrita en el país". Sí, porque el periodo del que se ocupa coincide con la sangrienta dictadura del general Videla. No es extraño, por eso, que en la nómina de autores incluidos figuren no pocos residentes en España o que pasaron por aquí durante su exilio. Y aún más: de dar voz no sólo a los de dentro, sino también a los de la provincia (el interior dicen ellos), otra suerte de ostracismo, nombres provinciales que quedaron ninguneados por los metropolitanos (los de Buenos Aires), acaso más cosmopolitas. Para salvar "la vieja antinomia ciudad/campo". Quiere ser, en fin, "la metáfora de una poesía extraordinariamente rica y diversa", "la propuesta de un nuevo y más veraz mapa de la poesía argentina en las que se hacen visibles sus extensas plataformas interior y exterior que, hasta ahora, han permanecido ocultas bajo las aguas del mar metropolitano colonial".
Los poetas son: Neus Aguado, Jorge Aulicino, Marcos-Ricardo Barnatán, Diana Bellessi, Noni Benegas, Héctor Berenguer, Dante Bertini, Jorge Boccanera, Susana Cabuchi, María Calviño, Claudia Capel, Leopoldo Teuco Castilla, Luisa Futoransky, Jonio González, Osvaldo Guevara, Teresa Leonardi, Teresa Martín Taffarel, Leonardo Martínez, Eduardo Mosches, Hugo Mujica, Alejandro Nicotra, María Negroni, Rafael Felipe Oteriño, Ricardo Pochtar, Mercedes Roffé, Mario Satz, Osías Stutman, Santiago Sylvester, Alberto Szpunberg y Carlos Vitale.
Versos para releer y versos para descubrir. Un acierto. 

17.12.14

Trapiello dixit

© Rafael Trapiello
"Desde Homero, no ha pasado ni un sólo día en el que alguien, en un oscuro rincón del mundo, no haya escrito, cantado, pintado, compuesto algo que no merezca el nombre de poesía, de gran poesía. No hay nada en la literatura que sea inabordable, todo sucede en el plano de la intimidad. Lo universal lo es porque puede ser particular. Lo grandioso tiene algo de doméstico, lo pequeño puede ser inmenso. No es "mejor" Shakespeare que San Juan de la Cruz". Andrés Trapiello, en Hemeroflexia

16.12.14

Vallcorba


La gratitud

Así se titula el nuevo libro del soriano Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, 1963) que publica Visor. No podía haber elegido mejor. Dos palabras -más bien una- cargada(s) de sentido. La poética de un libro empieza por ahí.
Alberto Manguel decía hace unos días en El País: "Dante condena al infierno a aquellos que fueron tristes 'en el dulce aire que del sol se alegra', es decir, aquellos que no saben reconocer en el propio mundo la felicidad de lo creado bajo el sol del día presente." Herrero lo reconoce, a pesar del dolor, la frustración, la adversidad, el pesaroso paso del tiempo (tan machadiano), la enfermedad, la muerte ("varias muertes más tarde") y, en fin, todo aquello que la vida se encarga de poner en medio del camino para que acabemos confesando, como Borges: "He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz."
Setenta y tantos poemas breves (casi todos de diez versos) y sin título componen las cinco partes de esta obra sobria, ante todo, y sencilla, en el mejor y más pleno sentido de la palabra; muy medida, sí, y llena de piedad, ternura, soledad y compasión. La atraviesa un tono sereno y reflexivo de quien habla consigo mientras anda por el campo ("lo libre"). Un campo -una naturaleza- despojada, como sus versos, que está llena de pájaros, árboles y plantas que el poeta conoce por sus nombres exactos; símbolos de una realidad llena de verdad, de limpieza y de luz, aunque sea la mortecina de los otoños e inviernos castellanos. Uno dice páramo soriano y, al decirlo, ve (o lee) un verso de Herrero recortándose en el paisaje de un viejo mundo rural que, a punto de morir, él resucita. Cuando dice "Consiente / a quien te avía", "he cavuchado", "una miaja" o "adormijado", "abrigaño" y "resfrior". Este vocabulario, que algunos denominarán arcaico, puede dar a entender lo que no es. El lenguaje o, mejor, la sintaxis de esta poesía prueba que estamos ante un poeta contemporáneo. Con todo, recordemos, a este propósito, las palabras de Agamben: "Aquellos que coinciden demasiado plenamente con la época, que encajan en cada punto perfectamente con ella, no son contemporáneos porque, justamente, por ello, no logran verla, no pueden tener fija la mirada sobre ella". Alguien de este tiempo, sí, que conoce bien la literatura (que enseña en un instituto) y que ha leído "todos los libros" (por más que las referencias librescas o artísticas estén contadas). Uno de esos pocos que, en español, siguen demostrando que el urbano no es el único territorio de la poesía, tal vez porque la poesía no es cosa de territorios. Ella es el territorio. 
Especial maestría, por ejemplo, comprueba uno en la utilización del encabalgamiento. Prosa parecen, en cierto sentido, estos poemas, escritos en función del sonido y del sentido (con gran dominio de la métrica) y no de su disposición formal o tipográfica en la página. 
La atención al detalle es también llamativa. Una mirada concienzuda recrea lo que Herrero mira y eso que describe nunca deja de ser esencial y humilde. 
Concisión, elipsis, sequedad (acorde a una forma de ser y a una tierra natal) son modos de estos versos que se adaptan a ese "saber / quedarse sólo con lo justo". "Del otoño", escribe, "no la elegía", sino "su austeridad". "Que lo que puedes / rechazar, eres."
En camino, sin olvidar lo vivido, entre paredes de piedras (qué perfecta poética, en la página 67), bajo la lluvia, junto a una fuente, Herrero nos recuerda que "Los atajos están / para perderse, sin estruendo, hacia la soledad / de las ermitas, con un sol recio, teresiano." También que "Mi salvación, / un enrocarse jubiloso en lo frágil." Más adelante concluye: "La raíz es el peso."
Está claro que el poeta castellano da con este libro otro paso más hacia el afianzamiento de una obra sólida como pocas, personal y rigurosa, no siempre atendida por la crítica como merece. Una de las que uno, ya se nota, más admira. 
Dejo para el final, porque no es lo que importa, que La gratitud ganó la vigésimo cuarta edición del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma que patrocina la Diputación de Segovia. Un jurado numeroso y dispar se puso de acuerdo a la hora de reconocer la calidad de este libro y eso, lo confieso, le anima a uno, mero espectador, después de ver cómo han ido las cosas en no pocos certámenes recientes; un asunto, el de los dichosos premios poéticos, que un día de estos, ante el silencio general (¿o debo decir omertà?) me gustaría comentar aquí. 

15.12.14

"Tánger" en Madrid (de nuevo)

Ahí va la primicia. El próximo día 22 de enero, a las 19:30, presentaremos de nuevo en Madrid, en la librería Rafael Alberti, Más allá, Tánger.
Me acompañará la periodista Pepa Fernández, directora y presentadora del programa de RNE No es un día cualquiera. Conversaremos sobre el libro y leeremos poemas al alimón. 
Desde que el año pasado coincidimos en el Valle del Jerte, tengo muy claro que se trata de una lectora excepcional. Al menos de la poesía de uno. Es un placer tenerla como valedora, lo que demostró hace poco al recitar en antena poemas del libro con motivo de su reciente viaje a Tánger. Gracias.
Gratitud que hago extensiva, cómo no, a la librera Lola Larumbe, cómplice necesaria para la celebración de este acto.

14.12.14

Palabra de Salvago

Javier Salvago (Paradas, Sevilla, 1950) no necesita presentación. Es uno de los pocos poetas mayores que publica La Isla de Siltolá en su colección Tierra, donde acaba de aparecer Una mala vida la tiene cualquiera. El título lo dice todo acerca de lo que el lector va a encontrarse dentro. No es casualidad que Salvago eligiera para su autobiografía el rótulo de Memorias de un antihéroe. Aquí hace recuento de la vida pasada y nos ofrece el retrato de un hombre fracasado que no supo aprovechar las circunstancias, que, por miedo, cobardía o dejadez, no llegó a ser el que acaso hubiera podido, aunque eso nunca se sabe. En "Ajuste de cuentas", "La verdad verdadera", "El pesimista" (un excelente poema que uno, con su permiso, suscribe), "Epitafio" o "Sin pudor ni vergüenza" da buena cuenta de ello. Sin contemplaciones. 
Mediante soleares, coplas, epigramas, haikus (estupendos los que titula "Haikus de la frontera") y apuntes (aforismos, diría) logra trasladarnos el dolor, la frustración, la tristeza, el enfado, la mentira y, en fin, cuantos sentimientos y emociones alcanzan al ser humano, del todo humano, que vive. Con no poca ironía y un gran sentido del humor, conviene señalarlo. No en vano, Salvago tituló su segundo libro, jugando con el de una obra de Vicente Aleixandre, La destrucción o el humor. La ocurrencia y el ingenio son también marcas de la casa.
Es uno de sus más conspicuos representantes y, por eso, se le colocó hace tiempo a sus versos el marchamo de "poesía de la experiencia". Es cierto que su tono coloquial y desengañado se acerca y mucho a esa manera de entender el hecho poético. Por las palabras gastadas que usa, la apariencia de confesión, el intimismo manifiesto, la sencillez compositiva, el uso de la parodia, etc. A la poesía, a secas, dedica, por cierto, el primer poema del libro, un descreído acierto en toda regla. 
De lo que puede estar seguro quien toque este libro, escrito "en el tramo final ya de tu vida", es de que tocará a un hombre, parafraseando las famosas palabras del recién resucitado Walt Whitman. 

13.12.14

"Cicerone" à trois

El próximo martes, 16 de diciembre, a las 20:00 horas se presenta en la Sala Verdugo el último libro de Juan Ramón Santos. Es, además, su ópera prima poética. Cicerone se titula. 
Le acompañaremos en tan fausto trance Gonzalo Hidalgo Bayal et moi. Será una conversación a tres bandas, sí, un Cicerone à trois, en feliz ocurrencia del novísimo poeta placentino. Ya veremos cómo sale. 

Cuaderno Ático 5

Llega el número 5 de Cuaderno Ático, la revista dirigida y editada por Juan Manuel Macías. En sus páginas, textos inéditos de Aurora Luque, Antonio Ortega Antón, Carles Mercader, Antonia Huerta Sánchez, José Luis Gómez Toré, Vicente Fernández González, Antonio Cabrera, Hilario Barrero, Rafael Fombellida, Maria Lopez Villalba, Abel Murcia, Teresa Domingo Català, Sandro Luna, Teresa Garbí, Olivia Martínez Giménez de León, Antonio Moreno, Aitor Francos, Mar Benegas, Carlos Iglesias e Ibon Zubiaur. 
Se publica también una reseña de José De María Romero Barea sobre Desde el balcón del cuerpo, de Antonella Anedda, y más poemas de Javier Sánchez Menéndez y Trinidad Gan, pertenecientes a sus últimos libros publicados.

12.12.14

Modiano dixit

"Curiosa actividad solitaria la de escribir. Uno atraviesa momentos de desesperanza cuando se redactan las primeras páginas de una novela. Se enfrenta cada día a la impresión de haber tomado el camino equivocado. La tentación de volver atrás es grande y de tomar otro camino. Pero no hay que caer en ella sino seguir el mismo camino. (...) Cuando uno está a punto de terminar un libro, parece que este comienza a despegarse y que respira el aire de la libertad, como los niños en clase, la víspera de las vacaciones de verano". Patrick Modiano, del discurso del Nobel.

Julio Pérez y "Tánger"

Boulevard Pasteur
Julio Pérez comentó en su blog la presentación de Más allá, Tánger.
Justo es, aunque sea con cierto retraso, agradecérselo.

11.12.14

Paraíso

Recibo el número 10 de la revista Paraíso. Se publica en Jaén bajo los auspicios de la Diputación y la Universidad y la dirige el poeta Juan Carlos Abril. 
Uno destacaría la poética de Hugo Mujica, "Still Life, 1960", en torno a la pintura de Morandi; el texto de Jacobo Cortines sobre la última poesía de Caballero Bonald; los diarios de Juan Malpartida; el precioso artículo del hispanista Gabriele Morelli sobre la visita de Aleixandre a la tumba de Miguel Hernández; los poemas de Alberto Santamaría (que se abren con una cita inquietante del mexicano Xavier Villaurrutia: "La muerte toma siempre la forma / de la alcoba que nos contiene"), Rivero Taravillo o José Julio Cabanillas; el emocionante poema de Vicente Sabido ("Alucinación en Mérida"), al que se recuerda, junto a Juan Luis Panero (no a Leopoldo María), Álvaro Mutis y Manuel Urbano, en la sección "Paraíso perdido"; así como las numerosas reseñas que componen "Los alimentos".
El número está ilustrado por Ginés Liébana.
Aunque da gusto leerla en papel, el lector curioso tiene una versión completa en Internet. Feliz lectura.

10.12.14

Una lista perruna

A Fernando Aramburu le ha preguntado su alma si puede publicar la lista de sus libros preferidos del año. La respuesta ha sido inquietante. Ha leído 10, que son los que forman la nómina. Aquí.

Saxo en Badajoz

Mi madre, una señora de derechas, me afea que me meta con Monago, pero hay que reconocer que este hombre no tiene desperdicio. Vamos, que se lo pone a uno a huevo, que decíamos de chicos. Ayer, según costumbre, escuchaba la radio y salió su voz cantarina, la que gasta para las intervenciones solemnes (no me lo puedo imaginar hablando así en la intimidad o en el día a día) y contó que trae a Woody Allen (su gobierno, sí) para que dé un concierto en Badajoz el 30 de diciembre. No contento con eso, y dando por hecho que estamos ante un virtuoso del clarinete, aludió al cambio cultural en esta tierra y lo relacionó con un acontecimiento como éste. Copio lo que dice El Periódico Extremadura (convertido de un tiempo a esta parte en Boletín Oficial de Monago), que da la noticia en primera: «"Se trata de una iniciativa sin parangón, una actividad con repercusión en España y el resto del mundo", explicó Monago, que afirma que el Gobierno regional aprovechará la visita del cineasta para "vender" el patrimonio histórico, cultural, artístico y natural de Extremadura para "dar a conocer lo que se puede hacer aquí de cara al futuro". Monago explicó que con Woody Allen y su banda, Extremadura comenzará a celebrar conciertos institucionales de fin de año como hacen "otras grandes regiones y países del mundo", especialmente Viena.» No invento, lo juro. Nada debería extrañarnos de un gobierno del PP que patrocina a Extremoduro, pero hay que reconocer que se superan. Y nos superan. ¿Cuánto costará la broma? Poco importa. Modelo Ceres. 
Según el citado diario, otro de los listos del partido, mi paisano Cantero, «destacó ayer "los esfuerzos" del Gobierno autonómico para atraer a la región "referentes culturales" (...). El portavoz del Grupo Popular (...) consideró "extraordinario" que Extremadura pueda disfrutar de un concierto de Woody Allen y por ello ha animado "a todo aquel que quiera ir a que lo haga y a quien no, que no ponga palos en las ruedas", recoge Europa Press. Cantero mostró su satisfacción porque una de las tres ciudades elegidas por Allen para su gira europea sea Badajoz, por la oportunidad que supone tener conciertos "de este calibre".»
No sé a otras cosas, pero a paletos, ya se ve, no nos gana nadie. ¿Se imagina alguien, en estos tiempos de tribulación, al presidente de cualquier comunidad presentando un concierto del director de Manhattan? ¿No tienen cosas mejores que hacer? Los socialistas lo califican de "vergüenza" y se quejan de que se pague por esto "cuando hay extremeños que pasan hambre, largas listas de espera para pedir la renta básica, no se cumplirá el déficit y se ha tenido que recurrir al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA)". Demagogia, se dirá. O populismo, palabra de moda. Beneyto, otro paisano, califica el recital de "impresionante". ¿Y Podemos? ¿Qué dice Podemos? 

9.12.14

Juvenalia (o casi)

Kim Manresa (fragmento)
No sin antes pedir disculpas por no dedicar a cada libro el espacio que a buen seguro se merece, traigo a este rincón un puñado de obras de poetas jóvenes (con una excepción) que, una vez leídas, conviene siquiera, ya digo, mencionar. Por ejemplo, La cuerda rota, del cordobés José Ignacio Montoto (1979), que publica Renacimiento y fue Premio de Poesía Andalucía Joven. Escrito en versículos, se trata de un intenso y fragmentario poema de amor escrito desde una voz femenina y donde encontramos aciertos evidentes en poemas como "Resistencia", "Escoria" o "Melancolía". 
Luis María Marina (1978), extremeño en Lisboa, publica en Papeles de Trasmoz (Olifante) Nueve poemas a Sofía, su nueva hija, y, por eso, estamos ante unos versos muy portugueses plenos de sentimientos (léase "Testamento", por ejemplo, o "Sofía") en los que la ciudad del Tajo y su aura cobran también un protagonismo significativo. 
Huir verano, del turolense Nacho Escuín (1981) es un libro intenso que publica La Isla de Siltolá, centrada ya en el empeño de dar a la luz obras de nuevos poetas a través de su colección Tierra. Poemas extensos, entre la prosa y el versículo, y otros de un solo verso (que se acercan al aforismo), coexisten para ofrecer una poesía de tono autobiográfico (léase el culturalista y viajero "Tema (Autorretrato con espejo)", que abre el libro) y línea clara que, tanto en lo extenso y discursivo como en lo conciso y silenciario, logran conmover al lector.
En la misma colección podemos leer Demo, del sevillano Jaime Sánchez Martín (1995), sesenta y cuatro poemas breves o muy breves, de marcado carácter aforístico, que desde la sugerencia de inspiración oriental consiguen dar que pensar y sorprender. 
De más largo aliento son los poemas que componen Además del llanto, del onubense del 77 Enrique Zumalabe Ramblado (un nombre artístico demasiado complejo al que, supongo, bastaría el primer apellido), que también edita Siltolá y donde sobresale una voz evocadora (la infancia, la memoria, los otros) que reflexiona o recuerda en primera persona. Se adelgaza en la sección "Erótica", aunque, como digo, se mantiene cavilosa entre lo confesional y lo memorialístico.
Uno de los poemas de ese libro se titula "Badajoz" y a Extremadura (Yuste, Jaraíz...) se refiere en alguno de los suyos Miguel Ángel Curiel (Korbach, Alemania, 1966, aunque el apellido suene muy verato) que publica Trabajos de purificación en Olcades Poesía, poemas en prosa o prosas poéticas, que uno nunca sabe, donde prima la visión, sin que eso obligue al poeta a prescindir del toque imaginativo e irracionalista. Lleva un prólogo de Rafael Escobar Sánchez que sitúa no sólo la obra, sino también al autor, con una ya extensa obra publicada y significativos premios en su haber.
También en la editorial sevillana que capitanea Javier Sánchez Menéndez aparece Transparente, de la gaditana Rosario Troncoso (1978), un título bien elegido que se adecúa perfectamente a una manera de decir clara y sencilla, en apariencia frívola (a pesar de que aborde temas vitales serios y complejos), muy cercana a los modos de la denominada "poesía de la experiencia" (hay citas delatoras, a modo de homenaje, de García Montero y Benítez Reyes), fresca y ocurrente y, en consecuencia, apta para lectores de este tiempo. 

8.12.14

"Tánger" por Irazoki

Ya se puede leer en versión digital la reseña de Francisco Javier Irazoki publicada el pasado viernes en El Cultural. Es una suerte contar con críticos así, Con lectores tan rigurosos y capaces, quiero decir. Si además se ocupan del libro de uno y la crítica es positiva... Doble fortuna, sí. Muito obrigado.

ΠΡΟΛΟΓΟΙ

Mi primera colaboración en la revista griega Φρέαρ (Frear) está dedicada a los prólogos, que es, como saben quienes me leen, una reciente obsesión. Como quiera que el texto se ha publicado en la lengua de Seferis, copio a continuación lo que allí dice.

Prólogos, prólogos, prólogos

Ya se puede afirmar sin temor a posibles errores: es una moda. En España, aclaro. Me refiero a la de colocar delante de cualquier libro de poemas publicado un prólogo. Esto, dirán algunos lectores, no es una novedad. Cierto, respondo, pero era raro que se le pusiera un delantal a un libro nuevo. Sin más. Otra cosa es que la obra fuera la poesía completa o reunida de tal o cual autor, vivo o muerto, más o menos consagrado. O una edición crítica de un título que iba camino de convertirse en clásico, o eso creía el editor. O que se tratara de una antología donde se reunían poemas de un determinado autor, ya fuese en edición anotada -esto es, académica- o no. O, en fin, que estuviéramos ante un libro traducido a nuestro idioma desde otra lengua y, por tanto, resultara pertinente presentar al autor y a su obra y, por añadidura, explicar algunos detalles acerca de la versión en sí. Con seguir siendo eso casi siempre así, las cosas, insisto, han cambiado. En la actualidad, el 90% de los libros originales de poesía llevan prefacio y no entiende uno bien el porqué.
Ya se sabe, además, que esos introitos están hechos para saltárselos. A uno, por ejemplo, le estorban la mayor parte de las veces. Lo confieso. O prefiero leerlos al final, después de hacer mi propia lectura; por mala, sesgada o deficiente que sea.
Todavía cuando estamos ante libros de historia, de ensayo, incluso de narrativa… Sin embargo, poner puertas al campo a un libro de poemas se le antoja a uno el típico deporte de riesgo. Sí, porque no deja de ser la lectura anticipada de alguien que conoce esos versos y al poeta que los ha escrito. Un lector, añado, que casi siempre es amigo (quién si no se presta a tal embrollo), lo que no garantiza a la postre casi nada. Y no aludo sólo a los fáciles elogios, tan fuera de lugar.
Es verdad que en ocasiones, por contadas que éstas sean, esas palabras preliminares nos ayudan a discernir mejor lo que viene detrás; suponiendo, eso sí, que la poesía sea materia de comprensiones y entendimientos, algo que dudo. Por ejemplo cuando lo que tenemos entre manos, o vamos a tener, pertenece a la facción oscura, experimental o hermética (que Eduardo Moga me perdone). Se agradece en esos casos, y no poco, que alguien nos ponga en situación y nos ayuda a enfocar, siquiera en parte, esos versos, que por intelectuales, vanguardistas u opacos, el lector parece de antemano incapaz de vislumbrar. Complicada tarea.
Vuelvo al principio. Excepciones al margen, le incomoda a uno la moda de poner delante de los libros de versos inútiles o entrometidos preámbulos. En especial cuando lo único que se busca es una firma de autoridad o de prestigio que acredite a esa poesía y a su autor. Cuando todos sabemos, ay, que los poemas que no se defienden por sí solos poco lejos van.

7.12.14

Simón Viola lee "Tánger"

Avenida de España, 1945
Simón Viola publica en su blog, Notas al margen, una breve reseña de Más allá, Tánger: «La sobriedad expresiva y la condición meditativa de estos versos ocasionan que el lector quede, como afirma uno de los más lúcidos lectores de Álvaro Valverde, Gonzalo Hidalgo Bayal, "perplejo y pensativo ante la hondura de la meditación, en el enigma de la melancolía, en lo que a pesar de la claridad permanece oculto e innominado"».

6.12.14

Todo es ahora y nada

Tot és ara y res es el hermoso y certero título que puso Joan Vinyoli (Barcelona, 1914-1984) a uno de sus libros de poesía, publicado en 1970, y que ahora, en el año de su primer centenario, rescata para sus lectores, en una preciosa y cuidada edición de Trea, la también poeta Marta Agudo (de la que acabo de leer, por cierto, dos intensos y logrados poemas en el último número de la revista Turia).
Su Preliminar es breve, pero minucioso, y nos informa, sí, de todo lo necesario. Otro tanto cabe decir de las notas finales, también del todo pertinentes. Se aprecia el conocimiento que tiene Agudo de la poesía de uno de los grandes poetas catalanes de todos los tiempos.
Traducido a partir del tomo de su Obra Poética Completa (Barcelona, Edicions 62, 2001), los versos de Vinyoli, entre el canto a lo Carles Riba, su primer maestro, y el tono conversacional a que la realidad obliga, vuelven a iluminarnos por su desolada claridad y su profundo seny. Basta con releer "Alguien que viene de lejos" o el poema que da título al volumen para percatarse de ello.
Son inequívoca señal de sus convicciones poéticas y por eso está escrito con "palabras sencillas, secretas, cargadas de sentido y misterio".
Agudo alude a su" cortesía por lo concreto", al sabio empleo del encabalgamiento, a sus frecuentes interrogaciones, al "tono sentencioso", a su "voluntad de distanciamiento" (a pesar de su notable carga existencial), etc. 
Me rindo, una vez más, ante una poesía que admiro y defiendo desde hace muchos años. Uno de esos descubrimientos que, además de capital en la vida de cualquiera, nunca deja de serlo por lo que tiene de inacabable hallazgo.

5.12.14

"Tánger" en El Cultural


Py dixit

© Carole Bellaïche
"Toda ficción es autobiográfica. No hay nada más autobiográfico que la ficción, ni nada más ficticio que la autobiografía. Más que un dramaturgo, me considero un poeta. Y un poeta siempre habla de sí mismo, de su aventura espiritual y del lugar en que se encuentra frente al mundo. Ahí es donde se halla lo más íntimo." 
Lo dice el actor francés Olivier Py, director del famoso Festival de Aviñón, en una conversación con Álex Vicente que se publicó en Babelia.
En otro momento de la entrevista, comenta algo (se declara católico y homosexual) que, por simpatía, me ha gustado: "Todavía hoy, cuando veo a un monje en sandalias por la calle, suspiro por el destino que no tuve."

4.12.14

"Tánger" en GQ (por Enrique Bueres)


Poemas del siglo XX

Foto de Sarabel Delgado
No suele uno volver sobre sus pasos, pero me veo en la obligación de hacerlo en lo que respecta a un libro ya comentado aquí, Mapamundi, del poeta asturiano residente en Iowa Martín López-Vega. Quienes se pasan por este rincón saben que nunca comento obras que no haya leído antes (y por entero) y que, de no ser así, lo dejo claro. Es el caso. Apenas hojeado cuando aludí a él, ahora, una vez disfrutado con toda la intensidad que merece, no puedo por menos que recomendar de nuevo su lectura, una de las más ricas y placenteras que recuerdo. A los poemas de los poetas conocidos (de Auden a Seferis, de Simic a Brodsky, de Bonnefoy a Salamun, de Andrade a Herbert, de Milosz a Frost), se unen los de un puñado de (para uno) desconocidos, autores de versos deslumbrantes, de poemas que son auténticos hallazgos. Así, Izet Sarajlić, Michalis Pierìs, Aleš Šteger, Lampros Porfiras, Tomas Venclova, Rui Knopfli, Ivan V. Lalić y Radmila Lazic (impresionante su "Dorothy Parker Blues"). O Nikola Madzirov, aunque éste sí sea un viejo conocido.
Escribo un nombre aparte, aunque me dé un poco de vergüenza venir a estas alturas con estas: el del serbio Vasko Popa. Ya estoy deseando volver como es debido sobre su poesía completa, publicada en España por Vaso Roto: El cansancio ajeno.
Es destacable la labor de López-Vega y no tanto por ser el traductor, sino más bien por haber logrado acertar en la elección de las piezas de este extraordinario puzle. Se constata que no es un lector nada común, además de un extraordinario divulgador de la poesía. Consigue, con la debida naturalidad, transmitir al lector la pasión que él mismo siente por ese arte pobre, pero poderoso.
Una de sus últimas salidas a escena es elocuente en este sentido. Se trata de una cerrada defensa de Ashbery que ha publicado en su blog, a partir de algunas maldades recientes sobre el poeta norteamericano; entre ellas, me temo que una publicada aquí.
Después de decir que "No hay soledad pequeña", Ritsos se pregunta: "¿Cómo hacen los hombres para vivir sin poesía?" Y Christianopulos, por su parte: "¿existe trabajo más fatigoso que la poesía?"
Destaco, en fin, la perspicacia del editor, Javier Sánchez Menéndez, que ha tenido el acierto de acoger en el catálogo de Siltolá a este pequeño gran libro. De esos que siempre hay que tener a mano. Porque nunca se acaban.

3.12.14

Extremeñidades (y más)

1. No deja de resultar irónico encontrarse en El Cultural y Babelia (no sé si también en ABC Cultural) publicidad del Gobierno de Extremadura presumiendo del arte actual en esta tierra. No seré yo quien ponga en duda la capital importancia del cacereño Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear y me alegro de que, por fin, se emprenda la segunda fase del museo que le da cobijo. Un Centro, no se olvide, que forma parte de la herencia recibida (de esa parte de la que no se habla). Para que esa obra culmine como estaba prevista, tampoco debe obviarse que la mitad del dinero destinado a la construcción del nuevo edificio (cinco millones de euros) corren por cuenta de la galerista y coleccionista alemana. Ahora, de eso a presumir de artísticos media un abismo. El MEIAC cumple 20 años bajo mínimos (y con exposición de Barjola) y el Vostell Malpartida subsiste, eso es todo. Ya quisieran contar con un presupuesto a la altura de los Ceres. ¿A qué entonces sacar pecho? ¿No está claro a estas alturas el nulo interés del Gobierno autonómico por la cultura? ¿Quién, salvo un ciego, no lo ve? ¡Viva la propaganda!

2. No es cosa baladí que a la entrega de los Premios "Extremeños de HOY" no asistiera ningún representante del citado Gobierno. Ni Monago ni otro u otros consejeros; la de Educación y Cultura, por ejemplo. Ni el Presidente de la Asamblea, otro habitual. Lo (casi) nunca visto (por más que, como haya explicado el periodista Alonso de la Torre, Ibarra faltó en alguna ocasión). Otra vez la ceguera. ¿Al fondo? ¿Los viajes galantes del jefe? ¿Noticias como ésta? Dicen que había votación en Mérida. ¡Viva la libertad de expresión! Y enhorabuena al periódico y a los premiados.
Hablando de premios, aunque no sea escritor de mi devoción, me alegro de que concedan el Cervantes a Juan Goytisolo, un autor que ya fue reconocido hace años en esta tierra (a la que califico de extrema y dura para enfado del mencionado Ibarra) con el extinto "Extremadura a la Creación".

3. No había tenido ocasión de ver y escuchar a Monago balbuceando un poema de Lorca. Y anoche en El Intermedio... Si el pobre poeta levantara la cabeza... Cómo se puede destrozar la poesía de tan mala manera. Aunque son de todos, duele esa torpe utilización, tan mal traída, de unos versos ajenos. Y con esas artes.

4. Por echar la vista por ahí fuera, no vaya a ser que me acusen de paleto, está siendo muy comentado que la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, reconozca que no ha leído nada del último Nobel de Literatura, Patrick Modiano, ni ningún libro, ni de él ni de nadie, en los dos años que lleva al frente de esa cartera. Por falta de tiempo, claro. Si eso pasa en la culta Francia... Lo decía el pintor Eduardo Arroyo hace unos días: "Murió el gran editor Vallcorba y ni dios de Cultura fue al funeral. El embajador francés rindió homenaje a los liberadores de París. El Estado no fue".
Me hizo gracia (un decir) ver en la tele al desaparecido ministro Wert, con ropa informal, opinando sobre la muerte del hincha (o lo que fuera) del Depor. Menos mal que está para algo. Mientras, su improvisada ley educativa empieza a hacer estragos. Pregunten.
Como para no ser pesimistas. 

2.12.14

Un detalle

No le ha pasado a uno desapercibido un detalle que tiene que ver con una de las mejores colecciones de la poesía hispánica. Me refiero a Nuevos Textos Sagrados, de Tusquets Editores. Desde su creación, ha estado dirigida por el poeta y profesor Antoni Marí con un acierto -no creo exagerar- digno de encomio. Pues bien, hasta ahora nunca se había publicado ahí un libro traducido, ni siquiera desde una de las otras lenguas oficiales de España. Abre el círculo una obra escrita originalmente en catalán, El castillo de la pureza, de Pere Gimferrer, y el encargado de verterla al castellano ha sido otro poeta y reputado traductor, José María Micó, quien también forma parte de la nómina de autores de NTS.
No sabemos si se trata de una excepción o si a partir de ahora tendrán cabida obras traducidas en ese acreditado catálogo. En todo caso, el significativo punto de inflexión queda anotado. 

Tres ciudades

"Tres ciudades, tres, recorridas en el mismo día. Vuelvo a Tánger con Álvaro Valverde (Más allá, Tánger se titula su último libro de poemas), acompaño a Amador Vega (que es catalán, aunque tenga nombre de cantaor flamenco) mientras da un curso sobre Ramón Llull y la mística en la Université Saint Joseph de Beirut, me encuentro súbitamente con Perugia hojeando el repertorio de ciudades de Ignacio Jáuregui. Tres ciudades, tres libros, tres viajes sin fatiga en un domingo en el que no pasa nada. Y como colofón la habitación de un hotel de lujo, el Meurice, en el París de 1944, una habitación en la que dos hombres deciden el destino de la ciudad." José Luis García Martín, Café Arcadia.

1.12.14

Ante Glück

Tras leer algún libro de poemas, uno se queda sin palabras. Puede parecer un tópico, pero no lo es. O no necesariamente. Sí, dirá alguno, lo inefable no existe. Lo que no se puede expresar... A pesar de eso, me ha vuelto a suceder con Vita Nova, la última entrega de la estadounidense Louise Glück (Nueva York, 1943), una obra con la que ganó el Premio Bollingen de la Universidad de Yale. 
Hasta ahora, he leído con creciente interés todos los libros suyos que ha venido publicando con fidelidad Pre-Textos, lo que redunda en mi opinión de que se trata de una editorial ejemplar y coherente. Éste ha sido traducido por Mariano Peyrou y me atrevo a precisar que muy bien. Lo digo porque es ya, como diría López-Vega, un libro en castellano. 
Poco más puedo comentar. Puede que sea mejor así. A veces tantas letras... Si alguien confía en mi criterio (que se suma al de muchos otros, más capaces que yo, como Jordi Doce), puede que termine acercándose a estos poemas sutiles, elegantes, inteligentes, ligeros (por lo que parecen frágiles), magníficamente construidos, clásicos (y no sólo por la frecuente aparición del mito) y modernos a la vez, privados pero habitables que, tal vez por eso, dejan en silencio a este lector, perplejo ante tan sabia como sencilla verdad; ante la asombrosa presencia de un mundo donde el matizado brillo de la luz importa tanto como la equilibrada oscuridad de la sombra.

Escribe Glück en "Canción con laúd":

Pero mi verdadera angustia
sigue siendo la lucha por la forma

y mi sueño, si hablo con sinceridad,
menos el deseo de ser recordada
que el deseo de sobrevivir,
que es, creo, el deseo humano más profundo.

30.11.14

Magris dixit

© Danilo di Marco
"Siempre he pensado que uno de los más grandes sacrificios de un cura no es tanto la castidad, sino el deber de limitarse, de no poder decir lo que en realidad piensa. Y yo, si no puedo decir lo que pienso, me siento fatal”, le dice mi admirado Claudio Magris, Premio de Literatura en Lenguas Romances de la FIL, a Pablo Ordaz, de El País, en el café Tommaseo de Trieste (el de la foto es el San Marco). Y luego: “Para mí, la cultura, ya sea de una persona o de un pueblo, es su capacidad de razonar. Yo puedo ser culto en literatura alemana pero ignorante como una cabra en tantas otras cosas. La cultura es la capacidad crítica de juzgar y de juzgarse, de no creerse el centro del mundo, de conseguir relacionarse”. Y: “Hace falta una educación que se enseñe sin querer enseñar. Mis padres nunca me dijeron que no debía ser racista como tampoco que no se comía en el cuarto de baño, pero el modo de comportarse en casa hacía impensable una cosa o la otra. Y también aprendí en la escuela otra cosa fundamental. A reír con las cosas que amaba y respetaba, y a amar las cosas que me hacen reír”. O, en fin: “A veces uno escribe para defender algo, o para combatir, o para protestar. Se puede escribir por fidelidad, o por un patético intento de parar el tiempo, de construir una pequeña arca de Noé. Otras veces para distraerse, otras por miedo, otras para poner orden, otras para poner desorden. Son tantas las razones… Pero en general siempre he estado fascinado por las cosas verdaderas, por aquello que sucede. En esto he permanecido muy fiel a como era de niño. Cuando tenía nueve años leía la enciclopedia y copiaba y después escribía alguna fábula. Pero partía siempre de la realidad. Y todavía hoy sigo creyendo que la realidad, la vida misma, es más original que lo que invento yo. Como decía Mark Twain, 'la verdad es más extraña que la ficción'”.