30.6.13

En el Parador

En mi colegio es costumbre celebrar las jubilaciones en el Parador. No es un mal sitio. Últimamente, vamos a comer de tiros largos no menos de un par de veces al año. Son muchos los compañeros que, pudiendo hacerlo, abandonan deprisa y corriendo este barco viejo, destartalado y herrumbroso, de rumbo errático, que navega en medio de temporales con aires de tormenta perfecta, donde, día sí y día también, los pobres y sufridos marineros tememos zozobrar. La educación, ese Titanic.
El último convite tuvo lugar el martes pasado. En la preciosa sala Capitular. Ya se sabe que, al depender del Estado, estos prestigiosos establecimientos han sufrido recortes, también de personal. Cómo se nota. Basta retrotraerse al pasado año y comparar. La del otro día fue una comida muy mal servida y de calidad más que discutible en lo que respecta a la elaboración del menú. Algo que no casa ni con el establecimiento ni con el precio del cubierto, que por educación no voy a especificar. Los entrantes se amontonaban (y no precisamente por la abundancia) y el plato principal, al menos para los que elegimos pescado -dorada, por más señas-, fue de una insulsez penosa. Con decir que el grueso del relleno de verduritas eran las famosas zanahorias cortadas en juliana que venden envasadas en bote... Sí, esas que se caracterizan por su textura y sabor a... exquisito plástico.
Lo mejor de la jornada le ocurrió a mi compañera de enfrente. Vio lo que parecían unos pequeños cristales en su cuenquito de salmorejo y, ante la duda, fue devuelto a la cocina. E. preguntó al cabo de un rato por su crema y le contestaron que habían hecho las justas por lo que, en consecuencia, se quedó sin probarla. Cosas así no suceden ni en el peor restorán del pueblo. 
El próximo jubilado ya está pensando en conmemorar su huida en otra parte. Le alabo el gusto. 

29.6.13

Lo breve eterno

Cuando apareció el primer libro de Sergio Fernández Salvador, Quietud, en la misma editorial, La Isla de Siltolá, algunos quedamos gratamente sorprendidos. Así lo hice constar aquí. Podría repetir aquellas palabras para referirme a éste, por más que F. haya dado un paso hacia adelante, que es de lo poco que uno pide a un nuevo libro, poco importa de qué autor. Digamos que en esta segunda entrega ahonda en lo ya escrito -eso que llamamos mundo- y eso sirve para los asuntos que trata y para la forma de hacerlo, una cosa y la misma.


No está mal que inaugure una colección que se denomina Tierra. De eso hay mucho en Lo breve eterno. Estamos ante una poesía anclada en un territorio y el paisaje que aparece es también bastante concreto; muy bien descrito, por cierto. Como hay un regusto rural y una sabiduría antigua que van de suyo. Sin ánimo de molestar, calificaría al libro de castellano, y no sólo por los árboles, los pájaros, los campos y los lugares que habitan en él. Ah, ese lenguaje, tan preciso y rico como sencillo y natural. Claro. Nada más lejos, o eso creo, de la intención de su autor que epatar. Basta con leer, no hay duda, pero también ayudan sus reflexiones en verso sobre el hecho de escribir, recogidas en un puñado de poemas.
Sin trampa ni cartón, desde el primero, "Ofrecimiento", Sergio Fernández Salvador despliega ese mundo al que antes hice alusión y para ello se sirve de las estaciones, del abedul, de las castañas, del níscalo, de los tilos, de las montañas, de los escarabajos o de las mariposas. Hay limpieza en su mirada y una inevitable melancolía porque se mira hacia atrás: "Todo lo que no fue / (...) / es hoy en esta página". A la infancia, sobre todo. "Es hogar la tristeza", dice en uno de los mejores poemas del libro, "La casa del dolor". No es el único que sobresale, para mi gusto; así, "Enmienda", "Tres silencios", "Regional Express" (tan significativo), "Era la infancia"...
Se atreve con el tono menor (tan mayor a veces): "Poquiterías" (haikus, aforismos) y "Adivinanzas". Aunque no predomine, se cuela de rondón la ironía por entre estos versos tan bien apuntalados.
Escuchaba el otro día a un escritor de moda abogar por la renovación literaria; porque estamos en el siglo XXI, alegaba. Que nadie busque aquí ningún experimento, que es donde no suele, por cierto, presentarse casi nunca la poesía. Andaba uno dándole vueltas a ese viejo asunto cuando me topé con "Vieja y nueva": "Dicen que está gastado ya este verso, / polvoriento, lo llaman, / que huele a rancio, dicen, dicen, dicen, / y se dan a lo último / que es ya lo más prehistórico". Sonreí al leer ese precioso poema, tan desangelado como cualquier poeta ante el humilde milagro, viejo o nuevo, viejo y nuevo, de sus versos. Sí, a lo Foix: "Vieja y nueva canción, nunca me faltes."
En ese mismo sitio, F. echa mano de Machado y JR -excelentes maestros, este hombre sabe elegir mentores- y uno no puede por menos que pensar en la verdad, que con la emoción y la belleza, arman este hermoso edificio de sonido (su música es excelente) y sentido.


Cierra el volumen (que de voluminoso no tiene nada) el poema "La casa abierta", La Terenosa o casa de la infancia. Lo abrocha con un verso elocuente: "Mientras pise la hierba estaré bien". Como nosotros, sus lectores, si él sigue escribiendo de esta manera. Con ese empeño de hacer "breve lo eterno y eterno lo breve". Casi nada.

28.6.13

Odiosas comparaciones provinciales

Según el dicho, las comparaciones son odiosas; no obstante, uno no tiene más remedio que fijarse en las apreciables diferencias que se establecen entre realidades que deberían parecerse, pero que apenas se asemejan. Desde fuera al menos. Por ejemplo, entre las dos escuelas de letras que se han creado en los últimos meses en Extremadura. Una en cada provincia. En sus capitales, mejor. ELE (Escuela de Letras de Extremadura de la Fundación Rebross), en Cáceres, y el Centro de Estudios Literarios Antonio Román Díez (CELARD), en Badajoz. Insisto: cualquier parecido entre ambas parece mera coincidencia. Bastaría recordar sus respectivos actos, digamos, inaugurales. Su presentación en sociedad, vamos. Nada que ver. De una parte, la sobriedad; de otra, el luju. La contención frente al desmelene. Lo civil frente a lo institucional.
Trapiello escribe en el último tomo de sus diarios que "esa de comparar es una mala hierba difícil de descastar en las personas ociosas". Y en las ocupadas, añadiría uno.

27.6.13

Pequeñas corrupciones provinciales

Por estos lares, ya hubo otro listo (uno de tantos) que quiso aprovecharse de su cargo político para conseguir el prestigio literario que sus versos nunca le dieron. No hace mucho de eso, aunque lo parezca. Ay, las pequeñas corrupciones. Una tradición. X. hace lo mismo. Diferencias políticas, maniobras idénticas. En vano, me temo. Le pasará como a aquél. Cuando se vaya, que se irá, su obra -un decir- seguirá en el mismo, microscópico lugar. Figurar no basta. Ni especular es la solución. Quod natura non dat, Emerita non præstat.

26.6.13

Gristes menudencias provinciales

¡Qué alarde! Lo que no había conseguido hasta ahora ninguno de los libros aparecidos en la colección Luna de Poniente, de la editorial De la Luna Libros, lo ha logrado Esta luz sin contorno, de Santiago Castelo. En Trazos, el suplemento de cultura del diario HOY, se publicó el pasado sábado una reseña del libro firmada por Simón Viola. El crítico dombenitense ha conseguido, ya digo, lo que parecía imposible: romper el férreo veto impuesto por el periódico a la mencionada colección. Se ve que sigue habiendo categorías. Me alegro por mi amigo y por los editores, claro, lo que no quita que, en su menudencia, esa sibilina censura siga siendo tan clamorosa como indecente.

Nota sobrevenida: Algunos lectores -muito obrigado- me han advertido de la presunta errata del título de la entrada. No hay tal. Griste es un neologismo inventado por Andrés Trapiello. En su libro El arca de las palabras escribió: "Algún día admitirán en el diccionario esta palabra, que merecería existir: griste. No hace falta ni explicar qué significa; por eso debería estar y porque la vida está llena de cosas, personas y tardes gristes". A uno le gusta. Y más griste que lo que cuento...

Reseña completa

Álex Chico ha publicado en su blog, Isla de Elca, la reseña completa de Plasencias. Ya se sabe que las revistas suelen ajustar a un determinado número de palabras o de caracteres ese tipo de colaboraciones y en Clarín han optado por ser más breves. Creen, y deben estar en lo cierto, que cuanto más cortas mejor. De ahí... 

25.6.13

Clarín, 105

Juanramoniano le ha salido a su director el número de mayo-junio de 2013. Sobre todo por la conmovedora conferencia "La vida hipocondríaca de JRJ o la sobrehumana vida de JRJ", de Andrés Trapiello, donde tanto y tan bien se ve reflejada la tortuosa y apasionante personalidad del universal poeta de Moguer. Toni Montesinos vuelve a evocarlo en su viajero "Puerto Rico: radiante paraíso". Inacabable, sin duda, nuestro JR. Inmenso.
De lo que uno ha leído, que no ha sido todo, destacaría además el artículo de Maurizio Serra sobre su paisano D'Annunzio, por el 150 aniversario de su nacimiento en Pescara; los afilados aforismos, certeros como flechas, de Enrique García-Máiquez; el rescate de unos poemas olvidados de Pernette Du Guillet y Jean-Baptiste Chassignet, traducidos por Marie-Christine del Castillo y Luis Alberto de Cuenca; la presentación y entrevista de la griega Alki Zei, autora de la novela La novia de Aquiles, de quien se publica un relato; así como el habitual puñado de reseñas; entre ellas, la de algunos libros que se comentaron por aquí. De Felipe Benítez, Rafael Fombellida y Miguel D'Ors.
El final es de lo mejor. Una reseña, contra su costumbre, firmada con su nombre y apellidos por el citado director de la revista asturiana, José Luis García Martín, titulada "Fernando Savater, Sociedad Anónima", donde el incisivo (y divertido) crítico demuestra a las claras que el libro Las ciudades y los escritores (Debate, 2013), a tenor de los disparates y errores que incluye, no sólo no ha sido escrito por el polígrafo donostiarra, sino que ni siquiera lo ha leído. Vamos, como en uno de los capítulos de C.S.I. Miami que pusieron anoche. 

24.6.13

Bergamín

Lo más cerca que uno estuvo de Bergamín fue allá por 1983, hace treinta años. En agosto de ese año, recién iniciado nuestro viaje de novios a bordo de un flamante mini amarillo, hicimos escala en la ciudad (veníamos de Gijón y Santander e íbamos camino de la Costa Brava) y nos alojamos en el Monte Igueldo. Por la noche, unas pocas horas después de la llegada, bajamos a pasear y cenamos en el snack del hotel de Londres y de Inglaterra, donde estuvo alojado unos meses el poeta y editor y que al parecer seguía visitando con cierta frecuencia. Al menos hasta que su salud se lo permitió. Unos días después moría el autor de La música callada del toreo.
José Luis Catalinas escribe un reportaje en El País a propósito de unos poemas inéditos que escribiera en su segundo exilio parisino, entre 1964 y 1970 y que envió a su hijo Pepe y a su nuera Pilar con una carta fechada el 13 de abril de 1969.
Selecciono dos que me han gustado especialmente:

Cuando un manchego en La Mancha
de veras se vuelve loco
no se vuelve Don Quijote
sino que se tira a un pozo.

Al fin se acabó la historia.
Y tú te quedaste, al fin,
solo y sin pena ni gloria.

23.6.13

Plasencias en Clarín

























Álex Chico publica en la revista asturiana Clarín una reseña de Plasencias: "La ciudad imaginada".

21.6.13

Pobres maestros

Hoy empieza el verano y se terminan las clases del curso escolar 2012/2013. Hace unos días, Juan Manuel de Prada, al que uno citó aquí a propósito de la defensa de los maestros y de la educación pública, volvía de nuevo a esa carga y esta vez por extenso. "La vocación de maestro" se titula su artículo, publicado en XL Semanal. Un poco de autoestima nunca viene mal. Ni que nos defienda alguien, por muy Prada que sea.
"¿Qué tal si empezamos la tarea por las escuelas?", se preguntaba hace unos meses Fernando Aramburu en El Cultural. Y Wert como si nada. 

20.6.13

Dos libros de Luis Javier Moreno

 Son cosas de lo que llaman "el mundo editorial". Lo mismo pasan años sin libros que de golpe te publican dos. Le ha ocurrido al segoviano Luis Javier Moreno (1945) un poeta tan concienzudo como discreto; sí, un tanto guadianesco, pero qué remedio. Nos ofrece un par de obras que demuestran a las claras su condición de poeta necesario. Otro asunto es que la rareza del canon y las maniobras de los canonistas así lo contemplen. 
La primera Figuras de la fábula ganó el premio "Antonio Machado en Baeza" y lo saca Hiperión. Se divide en tres partes: "Situación de la fábula", "Figuras de la fábula" y "Quince fragmentos fabulables". 

La segunda, Estado y sitio (Nuevas circunscripciones), aparece en la colección Maravillas Concretas de la Fundación Jorge Guillén. El libro, editado con unas bonitas cubiertas de color naranja, es en realidad una segunda entrega del ciclo Circunscripciones (Biblioteca del náufrago, 2010) y tiene que ver con la obsesión de LJM por los lugares. Viajero impenitente, a pesar de su vocación de retirado y estable, aquí recorre Ciudad Real, Baden-Württemberg, Toscana, Viena (en "Seis estampas"), Francia ("Suite francesa"), Escandinavia, Salzkammergut, Delft (y "Veermer de Delft") y, por fin, "otros lugares". 
En el interesante prólogo (quiero decir ensayo), Fernando R. de la Flor no se limita a comentar el libro y yendo más allá, que ya es ir, despliega un análisis acerca de la poética de Moreno no sin antes constatar que detrás de esa escritura "hay una visión del mundo". De esa "pasión de coleccionista" por los lugares (del "lugar como jeroglífico"), a la que no le falta "verdadera pasión y pulsión melancólica", son fruto estos intensos y muy bien compuestos poemas.
Que el autor haya tenido la amabilidad de mandarme el libro acompañado de un puñado de postales de algunos de los sitios mencionados, con particulares anotaciones a mano, hacen del envío un regalo sin duda especial.

19.6.13

Mínimas

De amicitia
Los amigos de mis amigos son mis amigos, suele decirse. Y hasta cantarse. Pero no. No siempre, quiero decir, aunque ocurra con cierta frecuencia. El de la amistad es uno de los grandes misterios de la vida. Por eso somos amigos de gente que, a su vez, es amiga de otros a los que ni por enemigos querríamos. Y ahí seguimos. Con el abrazo a cuestas, a pesar de todo. Sí, tal vez la amistad sea eso. ¿O no? Un enigma, ya digo.

Malaventurados
Malaventurados los anónimos porque en su intención rara vez hay otra cosa que bilis, envidia, cobardía y maldad.

18.6.13

Miscelánea

Los de Pizpirigaña ya han colgado en su blog la crónica del último Encuentro de Animación a la Lectura de Arenas de San Pedro. ¡Qué envidia!

La Fundación GSR convoca el Primer Campamento de Lectura en la Casa del Lector. No es mala idea.

La colección Baluerna vuelve a la carretera desde la Estación de Autobuses de Cáceres, conducida con pericia por Eduardo Hernández. La entrega treinta y siete se titula "Tu não viste nada em Nagasaki", un delicioso relato de Manuel António Pina (Sabugal, 1943 - Oporto, 2012) que ha traducido, con la maestría habitual, Antonio Sáez. 

Juan Gracia Armendáriz publicó el domingo su columna habitual, La Ventana, en Diario de Navarra, un día después de que, entre caña y vino, Gonzalo me relatara sonriente y a su modo la misma anécdota:
 

17.6.13

Conversaciones de Aramburu

Uno ha tenido el gusto de leer dos entrevistas recientes con Fernando Aramburu. Una en Babelia (El País), de F. J. Irazoki (versión completa en el blog del narrador), y otra en El Confidencial, de Peio H. Riaño.

En una tercera es él quien pregunta. La publicó El Cultural y el entrevistado es el alemán Rüdiger Safranski, filósofo, ensayista y biógrafo de Nietzsche, Heidegger y Schopenhauer, además de autor de Romanticismo o ¿Cuánta verdad necesita el hombre?' Contra las grandes verdades (como las anteriores, en Tusquets Editores).

F. A. -Freud afirmó que el hombre carece de talento para la felicidad. ¿Está usted de acuerdo?
R. S. -Freud tenía una idea muy sombría del ser humano. También dijo que la felicidad no está prevista en el orden de la naturaleza. Schopenhauer fue su maestro. Sin embargo, Schopenhauer fue capaz, a pesar de su pesimismo, de hacer de su vida lo mejor e incluso disfrutarlo. Como pesimista tenía sus cuentas con el desengaño y luego se sorprendía porque las cosas habían resultado mejor de lo que esperaba. Eso es sabiduría vital. Aspirar directamente a la felicidad es de bobos, puesto que a la felicidad no se le acierta cuando la tenemos en el punto de mira. La felicidad es un epifenómeno. Algo hay que llevar a cabo que a uno lo colme, amar a una persona o a alguna cosa, para que el epifénomeno conduzca a una sensación de felicidad. La felicidad no se consigue aposta.

16.6.13

Con Basilio Sánchez

El Periódico Extremadura publicó ayer una entrevista con Basilio Sánchez, en la sección: Letras desnudas, de Salvador Vaquero. Se puede leer (en parte) aquí

S. V. pregunta si el escritor debe estar al margen de la política o la escritura puede ser un arma de compromiso político y B. S. responde que "el escritor, como cualquier otro hombre, no puede mantenerse al margen de las acechanzas de la época. Es más, la obra verdadera solo surge cuando las obsesiones personales del autor coinciden con las preocupaciones generales de sus contemporáneos. Para mí la conciencia ética es una parte fundamental e indisociable de la experiencia estética de la poesía. Toda obra de arte tiene la obligación de hacer una conquista, de crear un espacio perdurable e iluminador. La poesía es conciencia o, de lo contrario, acto verbal inconsciente y gratuito, decía el poeta argentino José Viñals. La poesía es resistencia o es puro verso".

Nota: La fotografía pertenece al Archivo del diario Hoy.

15.6.13

Morales en La Puerta

Esta tarde, a las 20:30, Álex Chico presenta en La Puerta de Tannhäuser la nueva novela de Javier Morales Ortiz, otro escritor placentino: Pequeñas biografías por encargo. La publica Huerga & Fierro en una pulcra edición de su colección Graffiti

Le piden a Samuel, que regenta un negocio de biografías, que escriba la del inglés David Blount. Hasta aquí se debería contar. Lo demás, leer. Añadamos, con todo, que se suceden (o se entrecruzan) tres historias a partir de ese encargo: la de las pesquisas en La Comarca y Ojalvo, donde se fue a vivir Blount, la de un accidente en una finca agrícola que le permite al autor recrear un mundo que conoce bien: el del tabaco (tan de estos lares) y la del regreso de Samuel a su ciudad natal, Isla, donde reencuentra un amor de juventud: Virginia.
Escrita con voluntad de síntesis, con un inevitable aire periodístico (en el mejor sentido) y una prosa efectiva, su brevedad no impide que se paseen por ella numerosos personajes ni que las distintas tramas, que se reúnen en una sola, deparen interesantes sorpresas. La final, por ejemplo.

14.6.13

Insumisión

Ningún título más adecuado para este nuevo libro de Eduardo Moga (Barcelona, 1962) que publica Vaso Roto. Imposible condensar lo que dice esta obra turbulenta, apasionada, desbordante, torrencial, híbrida -la prosa, el verso y ni una ni otro convencionales-, acaso interminable... Un libro excesivo, por qué no. O desmesurado. Que, en efecto, no se somete a (casi) nada ni a (casi) nadie.
 












Sorprende la capacidad lingüística de Moga, su forma de hacer literatura. No en vano cita a Wittgenstein: "Los limites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo".
La vida y las lecturas. La existencia más propia e íntima dialoga con lo que otros han escrito, pero el resultado no es eco de nadie (con estar Vallejo, Gamoneda, Paz, Whitman y algunos otros en la música de fondo), sino voz única. A ratos, en su ensimismamiento, en medio del envolvente monólogo, o del inspirado delirio, su voz parece intransferible: por hermética.
Poesía de abismos, de noches oscuras e infinitos insomnios, de soledades y silencios, de luces y sombras. Torturada o excelsa. Celebratoria o dolorida. No apta para estómagos delicados.
Poesía, con todo, de cálculos precisos, no escrita de cualquier manera, por mucho que lo experimental y hasta lo automático, un decir, tenga su importancia. 
Allí, informes de anatomía patológica, reseñas de libros (Gimferrer), referencias a escritores: Cioran y Cunqueiro, a políticos como Aznar y a mártires como Miguel de Molinos, ordenadas enumeraciones caóticas y un poema en prosa (cómo calificarlo) escrito con versos de numerosos poetas vivos y muertos se mezclan con poemas donde lo lírico se abre paso.
Palabras hermosas y desagradables para describir, digamos (revelar, mejor), realidades no menos escabrosas o sublimes. Para paisajes sórdidos o espléndidos. Del amor y de la muerte. Hasta el insulto hace acto de presencia: "Los incapaces del silencio". Pura vida, vamos. La insumisión de Moga contra la amenazante, veloz deriva. Un hombre en medio de la incertidumbre.

13.6.13

Dos revistas

Muy interesante el índice de Cuadernos Hispanoamericanos correspondiente al mes de junio. Así, en "Mesa revuelta", Tamara Djermanovic conversa con Rafael Argullol sobre “La literatura como viaje”; Nora Catelli aborda, en primera persona (se le encargó, aunque la empresa no llegara a buen término, la edición de esa obra), el análisis de Los Diarios de Alejandra Pizarnik, ahora que se cumplen cuarenta años de la muerte de la argentina; Julio César Galán, una confederación de almas, aborda el apasionante asunto de las heteronimias y otras alteridades (se detiene en Pessoa, Machado y Fonollosa); y Adolfo Sotelo publica “Azorín en La Prensa de Buenos Aires”. Además, entre otras colaboraciones, Carmen de Eusebio entrevista a Ricardo Piglia, con nuevo libro a la vista; Paco León rescata al poeta italiano Leonardo Sinisgalli, del que traduce algunos aforismos sobre poesía: "La poesía prospera en la disipación", "La tristeza impugna cada ilusión, es incurable. El poeta es inconsolable. El filósofo es cínico"; y Blas Matamoro se ocupa de Coetzee en "J. M. C: autorretrato del romántico". Culmina el número con un puñado de extensas reseñas.
Desde Carmona, editada por su Ayuntamiento, me llega Palimpsesto. Su número 28. Destacaría la entrevista que le hace su director, Francisco José Cruz, al poeta cubano Manuel Díaz Martínez (publicó en Biblioteca Sibila-Fundación BBVA de Poesía en Español su obra completa); el texto y la selección de poemas que realiza Jordi Doce de la uruguaya Circe Maia, una poeta menos conocida de lo que merece; y la antología de haikus (a los que dedicaba una reflexión Sinisgalli) de Susana Benet, acaso la mejor cultivadora del género en España. Ilustran el número fotografías de Karl Blossfeld. 

12.6.13

Cultura y crisis

"Casi nadie repara, con la suficiente convicción, en el valor de la cultura para resolver el problema de la crisis financiera que han provocado la mala gestión de grandes procesos especulativos, las formas más graves de corrupción (que deben combatirse por los Estados como supuestos de verdadero crimen organizado) y el olvido de una serie de valores que se encuentran presentes en los documentos fundacionales de la Unión Europea. Es cierto que se han vertido críticas muy razonables al incremento de algunos impuestos o a los recortes de indispensables servicios públicos que nos distancian de aquellos niveles en la atención que distinguen las sociedades avanzadas, pero nadie o casi nadie recuerda la importancia de la cultura para encontrar las raíces de la verdad y las soluciones a nuestra paradójica pobreza. No solo la poesía ofrece paradojas misteriosas. Las mismas entidades que niegan el crédito a jóvenes honestos y emprendedores, señalan indemnizaciones para sus administradores que ofenden a la dignidad más elemental. El olvido de la cultura como un rico yacimiento de empleo, de su virtud para encontrar soluciones en situaciones oscuras, se olvida sin que nadie o casi nadie recuerde la solvencia de este manojo de obviedades". 
"La solución olvidada de la cultura". Palabras de Jesús García Calderón con motivo del homenaje tributado por la UBEx. Badajoz, 11 de mayo de 2013.

11.6.13

Poesía en Cantabria

Qué sana envidia me da tener entre las manos el voluminoso Diccionario Bibliográfico de la Poesía en Cantabria (1970-2010), que publica la Fundación Gerardo Diego, número 4 de su colección Bodega y azotea
La elaboración es obra de Andrea Puente y Luis Alberto Salcines, acreditado crítico, antólogo y estudioso de la significativa poesía de esa región norteña. En opinión de Pureza Canelo, directora de la citada Fundación, “el manual de la cultura más importante de todos los presentados en Cantabria”.
En él, nos dicen, "se encuentran todas las referencias poéticas relacionadas con Cantabria en los últimos cuarenta años, con autores, premios convocados y entregados, revistas, publicaciones y también referencias a los ilustradores y fotógrafos que colaboraron en las portadas de los libros. También recoge, a través de sus diferentes secciones, el panorama poético de la comunidad en las últimas décadas y ofrece la gran variedad y riqueza de publicaciones poéticas y de autores regionales y nacionales que conviven en Cantabria. En total se recogen referencias de 171 autores, incluyendo poetas, investigadores y críticos; 68 antologías, 43 colecciones, 21 revistas y 16 premios".
Dije envidia y dije bien. Ya quisiéramos contar por estos lares con un proyecto semejante. Y mira que Extremadura, su poesía, lo merece.

10.6.13

Lo rural (y más)

Patricio Pron. A raíz del hecho de que has nacido en una pequeña población rural española (Ceclavín, en Cáceres) y que esto es, aparentemente, bastante singular en el contexto de los escritores españoles de tu promoción, me gustaría comenzar preguntándote acerca de la relación que tienes con el campo.
Julián Rodríguez ¿Con los animales del campo? [Risas] ¿Con el campo en general?
P. P. Bueno, si tienes alguna experiencia personal con los animales del campo que quieras contarnos, desde luego, será muy bien recibida.
J. R. Lo digo porque Fogwill siempre me decía: «¿Cuántas ovejas te tiraste esta semana?» [Risas] Me mandaba mensajes de dos líneas para preguntarme qué tal iba la zoofilia, porque creía que todos éramos rurales de ese paño.
P. P. ¿No lo sois? [Risas]
J. R. No, somos más convencionales. En realidad, en alguna parte de los libros que he escrito y he publicado hay un aliento importante, una línea de fuerza, y también de resistencia, que sería precisamente esa, la que trata de lo rural. En parte porque uno detesta ese territorio a una cierta edad y luego, cuando aparentemente le ha llegado el momento de ser cosmopolita, acaba dándose cuenta de que es muy provinciano. Cada uno de mis libros se ha ido haciendo, precisamente, en el pensamiento de ese territorio. Digamos que ese espacio ni siquiera es un espacio mítico ni ése adorable y paradisíaco de la infancia, sino un espacio en contradicción también.

Este interesante diálogo forma parte -copio- del ciclo «Antología en movimiento», una serie de conversaciones públicas entre el escritor Patricio Pron y una selección de artistas de la escena madrileña contemporánea en la librería La Buena Vida. En este caso, el extremeño Julián Rodríguez. Está publicada al completo en el blog que el autor argentino tiene alojado en Revista de Libros.

9.6.13

Seferis, luz griega

La colección de Poesía de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores no podía cerrar mejor la etapa del que fuera su director, Nicanor Vélez, que publicando la obra poética completa de Yorgos Seferis (1900-1971), Premio Nobel en 1963, en ejemplar traducción de Selma Ancira y Francisco Segovia.
Griego de Esmirna, ciudad turca desde 1913, ese hecho va a marcar decisivamente su vida que es tanto como decir su poesía, pues ambas transcurren inseparables hasta su muerte. Por si fuera poco, ese sentimiento de permanente regreso, ese constante dolor por su querida patria, su desarraigo, se acentúa debido a su condición de diplomático, representante de un país golpeado por los mil avatares de su siglo: guerras, exilios, golpes de estado, dictaduras… Viajero por Europa (en París se formó y en Londres vivió largas temporadas), Asia y África, Seferis busca en vano el regreso, siempre a medio camino, entre dos puertos, como nos explican en el ajustado prólogo los traductores. Esa su condición, ese su destino: “Hemos vuelto / partimos siempre para volver a la soledad, a un puñado de tierra, a las manos vacías”.  No es extraño que escribiera: “No sé ya dónde he nacido”.
No es Seferis autor de una obra extensa. Reunida bajo el certero título de Mythistórima, los versos de Estrofa, La Cisterna, Novela, Gimnopedia, Cuaderno de ejercicios, Bitácora y El Zorzal dan cuenta de un perfecto engranaje vital entre mito e historia, un lugar “donde se funden el drama antiguo y la tragedia moderna”. Y al fondo, Grecia. El helenismo de Seferis (un humanismo) se funda en torno a su patria perdida: “Dondequiera que viaje, Grecia me duele”. Un dolor que es, además, gozo ante el paisaje en ruinas de su tierra (“eres tú la ruina”; “porque las estatuas ya no son añicos, / lo somos nosotros”) y la luz, metáfora perfecta (como la del mar, otro elemento indispensable para él), que todo lo domina: “En el fondo soy cosa de la luz”, escribió. Sobre la literatura griega, precisamente, levanta su meticuloso edificio de sonido y sentido, ya en lengua demotikí, y en sus poemas hay constantes alusiones, deliberadas referencias a textos de Homero, Eurípides, Esquilo, Erotócrito… También a los filósofos. Y a la Odisea y la Ilíada. Se da un diálogo constante con el teatro, la poesía y la filosofía griegas pero no como ejercicio retórico sino como vivo procedimiento lírico de alguien que es, ante todo, es un poeta moderno. Su culturalismo es genuino. Temprano traductor de Eliot (al que dedicó ensayos penetrantes), miembro de honor de la mejor estirpe de poetas europeos del siglo XX. Eso sí, desde el clasicismo: “En el fondo –anotó en sus Diarios- debo ser incurablemente antiguo”. Algo que no entra en contradicción, ya digo, con su manera de entender la poesía como “sentimiento de irrealidad del individuo” (Alcira/Segovia) y dar cabida en ella a otras voces en un juego de heteronimias que le emparenta con contemporáneos suyos como el citado Eliot, Pessoa o Machado. Fruto de ese proceder, Matías Pascal y Stratis Marinero, protagonistas de algunos de sus más logrados poemas: él y el otro, su álter ego. Y ahí el uso del monólogo dramático, otro recurso propio de la modernidad.
Sobrevolando, lo trágico, ese sentimiento griego por excelencia que le hace expresarse como ser doliente. Usa para ello un vocabulario esencial: mar, isla, luz, vientos, verano, sol, ruinas, Mediterráneo, pozo, aljibe, cisterna, estatuas, piedras… Su persona verbal favorita, el “nosotros”. Los griegos. Voz “vuelta hacia el foro”. Shelley afirmó: “Todos somos griegos”, y Borges matizó: “en el exilio”.
Por intertextualidades y otras elaboraciones que contenga, su tono es natural, cercano a la conversación: “Sólo quiero hablar sencillamente, que se me dé ese don”.
Poesía musical, en el más alto sentido (en sus diarios declara su amor por la música), con tendencia a la composición del poema extenso. También, por su proceder, cercana a lo popular y sencillo.
Ya disponíamos de ediciones con los versos, ensayos y diarios de Seferis. Esta nueva traducción de su poesía completa renueva el valor de las esclarecedoras palabras de Eliot quien, tras un encuentro con él que tuvo lugar en Londres en 1952, comentó: “He conocido muchos poetas o a personas que decían ser poetas. Me siento feliz de haber conocido a un verdadero poeta”.

(Reseña publicada en el nº 354 de la revista Quimera)

8.6.13

Entrevista a Zoki

Hasier Larretxea entrevista a Francisco Javier Irazoki para Koult

Fotografía de Barbara Loyer















¿Qué año­ras de tu infan­cia rural?, pregunta Larretxea. Irazoki responde: «No añoro ese mundo por­que vive con­migo. Mi memo­ria me dicta olo­res, para­jes, pre­sen­cias huma­nas. Pero en la juven­tud com­prendí que, para una rela­ción equi­li­brada con la natu­ra­leza de ori­gen, debía ale­jarme de aque­llos luga­res. Me pare­cie­ron espa­cios tan bellos como pose­si­vos. Nece­si­taba el oxí­geno de otras cul­tu­ras y el des­canso de ser anó­nimo en una gran urbe. No son inocen­tes unos ver­sos que escribí en el libro La minia­tura infi­nita: “El paraíso sería inso­por­ta­ble / si no pudié­ra­mos huir de él”».

7.6.13

30 Poetas y 60 Poemas

En 2004, hace casi diez años, fue uno invitado por la Fundación Juan March a la presentación de un nuevo ciclo en su sede madrileña de la calle Castelló, en el madrileño Barrio de Salamanca: Poética y Poesía. Mi cometido, apuntar a la prensa allí convocada algunos datos acerca del conocido poeta que iba a inaugurar esa aventura, Antonio Colinas. Una empresa, por cierto, concebida por el director de la Fundación, el pensador Javier Gomá, y el musicólogo Antonio Gallego, director por aquel entonces de actividades culturales, quien, en un posludio publicado en el primer cuadernillo de Colinas, explicaba la larga y ejemplar trayectoria a favor de la poesía llevada a cabo por la March.
La idea era volver a escuchar la voz de los poetas españoles y el ciclo se planteó de la siguiente manera: cada poeta hablaría en una primera jornada de su poesía (poética) y en otra (al principio, con un día de por medio) leería sus versos. Ambas sesiones son grabadas y están a disposición de los aficionados, casi de inmediato, en la página web de la Fundación. Asimismo, se edita el citado cuadernillo, disponible tanto en papel como en Internet.
El libro del último participante, Jenaro Taléns, acaba de llegar a casa. Poco tiene que ver con los primeros, tan delgaditos. Su conferencia es enjundiosa y ocupa casi setenta páginas de las 173 del volumen.
Por aquello de que hace el número 30, la Fundación Juan March ha reunido a los poetas y sus poemas, 30 Poetas, 60 Poemas, en una publicación virtual que no deja de ser un homenaje a la poesía y, más allá, a quienes han ido pasando por ese respetado ciclo. Se incluyen dos poemas por autor: uno manuscrito (abunda la letra redondita entre los vates) y otro leído, además del libro en versión pdf. y el audio de charla y lectura.
Larga vida a la Fundación, a la Poesía y, cómo no, a los pobres poetas, que bien lo merecen. Félix Grande leerá en noviembre. ¡A por los 60!

6.6.13

Aires de familia

El pasado sábado, a la vuelta de Segovia (fue un día complicado), escuché cómo Ignacio Elguero, en La estación azul, hacía alusión a Estado de emergencia, un libro de Guillermo Molina Morales (premio «Claudio Rodríguez») y lo comparaba con Podría ser peor, de Antonio Rivero Machina (premio «Antonio Carvajal»), ambos publicados por Hiperión.
No he leído el primero, pero sí el segundo. Lo ha escrito un pacense de Pamplona becado en la Universidad de Extremadura. Coincido con Elguero (y con Lama, que habló de él en su blog): tienen, por lo que parece, un mismo aire de familia. Hay desparpajo, frescura, crítica social, cotidianidad a mansalva, humor, sexo, realismo (no sé si limpio o sucio), amor, ironía (con tendencia al sarcasmo)... Puede que lo formal, hablo del libro de Rivero, el filólogo deje paso al joven poeta inspirado, pero no cabe duda de que éste conoce bien la literatura, el cine y cuanto forma parte de la cultura de este tiempo, lo que incluye, por supuesto, el fútbol.
Ah, el dibujo que ilustra la cubierta es de Rivero. ¿Me comprenden?
El modo, en fin, no es nuevo. Entre los contemporáneos, podría citar, de los mayores, a Luis Alberto de Cuenca; de los del medio, a José Luis Piquero; y a Aitor Franco y su Igloo, entre los más jóvenes. Son los nombres que me vienen ahora a la cabeza. Hay más, sin duda.
Uno, por seguir con las concordancias, ve un tono semejante en la obra édita e inédita de, pongo por caso, un par de paisanos: los Víctor, Martín Iglesias y Peña Dacosta. ¿Poesía pop? ¿Postpop? Algún crítico se monta pronto una tendencia. Al tiempo.

5.6.13

Los apuntes de Moya

Manuel Moya (Fuenteheridos, Huelva, 1960) ganó con Apuntes del natural el III Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado. Publica el libro la Fundación José Manuel Lara en su colección Vandalia. No es Moya un recién llegado. Tiene en su haber numerosos títulos, tanto de poesía como de prosa, que le acreditan de sobra. 
El que nos ocupa es un libro lleno de serena sabiduría, con poemas espléndidos y una gran dignidad poética. Sin alharacas, con una sobriedad aprendida de los clásicos, deja caer su verdad y quien lee no puede sustraerse a lo que, con naturalidad (de ahí lo pertinente del título), allí acontece. Un "allí" que es la vida. La de Moya y la de cualquiera.
La mayor parte de los poemas de Apuntes del natural utilizan el recurso del monólogo dramático. Diálogos con Hopper, Milosz, Ospina, Celan, E. Dickinson, Hölderlin, Pessoa (y su confederación de almas heterónimas), Wolf, Juan Ramón, Chirico, Benn, Kafka, Rilke... Poemas que son lecturas, porque, en lo sustancial, somos los que leemos.
De otro tipo es el poema que copio; el más emocionante, para mi gusto, del conjunto:

NO LOS HOMBRES

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,

no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador que volvió a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos tantos se encomiendan,
 

sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo, deslumbrante.

4.6.13

Política regional

Cuna
Habla el inefable Celdrán, exalcalde del PP de Badajoz, de otro ex, Vara, y le dice a Antonio Cid de Rivera, periodista del Hoy: «Pero si el primero que tiene que estar da disgusto es Vara. Ese ambiente no es el que él ha vivido ni la formación que ha recibido ni el estatus de donde viene. Eso fue un compromiso de amistad con Ibarra que él acepto.». Elocuentes palabras. Lo dicen todo. Esta es la derecha genuina, no hay duda.
«Vine porque tengo unos valores, que nada tienen que ver con tu ambiente ni con tu estatus. Efectivamente pude tener una formación de calidad mientras mis amigos de Olivenza abandonaban la escuela prematuramente para llevar a casa algo de dinero. Hoy los hijos de aquellos son compañeros de los míos en las aulas de la universidad. Y eso no ha sido fruto del síndrome de la amistad sino del compromiso con una sociedad más libre y más justa», responde éste.

Incongruencia
Que llega el Festival de Mérida, pongo por caso, pues se saca un suplemento en el periódico y lo abre un sesudo artículo sobre el asunto escénico a cargo de alguien, un tal Monago, que de teatro (del de verdad) sabe lo justo, por no decir nada. Pero para eso es el presidente. Que viene el Womad o Contempopranea, otro tanto. Anejo al canto (con lo que cuesta, ¿o eso era antes, cuándo lo hacían los otros?) y texto de especialista, esta vez sobre música moderna o indie. Lo mismo podría pasar con la novelística de Sánchez Adalid o con el flamenco de Porrina de Badajoz. No hay palo que este hombre no domine. Bueno, miento. Sacan un encarte publicitario, esta vez sobre el Plan Infoex, el que se refiere a los incendios, y Monago, que era bombero, y de eso sabe, va y se calla. No lo entiendo.

3.6.13

Hölderlin no estaba loco

Así se titula el libro de José Ignacio Eguizábal (1957), doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre María Zambrano.
Ha publicado La huida de Perséfone, El exilio y el reino y Zambrano-Valente, la destrucción y el amor.
El ensayo se publica en la colección Levante de La Isla de Siltolá
"La cuestión es Hölderlin", afirma tajante su autor, no sin antes reconocer que a los filósofos la obra les parecerá literatura y a los literatos, filosofía.


















"El viajero que acude a Tubinga buscando la torre junto al Neckar en la que Hölderlin vivió recluido los últimos treinta y seis años de su vida, se encuentra con un curioso grafito escrito en la pared y en agreste dialecto suabio: Der Hölderlin isch et verruckt gwa. Hölderlin no estaba loco".
"¿Posee esa frase –parafraseando a Hegel- siquiera un momento de verdad?", se pregunta Eguizábal. A eso responde en la primera parte del libro, que lleva también ese rótulo, donde constata con datos que, en efecto, el poeta alemán sufrió una demencia y recorre el camino biográfico que desembocó en su alejamiento del mundo, acogido en casa del carpintero Zimmer.
Dedica el segundo capítulo a las relaciones de Hölderlin y Nietzsche, que nació un año después de la muerte del poeta y con el que mantiene numerosas concordancias, más allá de la común locura o, como se diría ahora, de su padecimiento maniaco-depresivo. Los dos, personajes dionisíacos, fueron hijos de pastores protestantes que murieron cuando ellos eran niños; tuvieron relaciones tempestuosas con sus respectivas, influyentes madres; amores intensos, contrariados y difíciles; les gustó la música, otra pasión compartida... 
"Nietzsche se adelantó medio siglo a la rehabilitación holderliniana", precisa Eguizábal. Ambos, añade, abandonan el concepto "del tiempo lineal, cristiano, de principio a fin". 
El tercer capítulo trata de las relaciones de Hölderlin y Hegel, otro filósofo. Aunque éste era mayor, se conocieron en el Stift de Tubinga, donde compartieron habitación y amistad.
"Casa de citas" incluye fragmentos de cartas, poemas y textos de Hölderlin, tan importantes como Hiperión y Empédocles.
El breve ensayo concluye con un apéndice dedicado a la belleza. En realidad todo en este precioso libro se acerca a la belleza y a la verdad; esto es, a la poesía.

2.6.13

No fue un día cualquiera

Uno escucha desde casa a las mujeres radiofónicas (son varias y en distintos medios) y, sin conocerlas, se dice: muy distantes, muy estiradas. Hombre, con Pepa Bueno, ahora en la SER, compartí mesa, charla y mantel hace años y me pareció bastante normal. Fue, eso sí, antes de que se pasara a la tele y le llegara la fama. 
Otra Pepa, Pepa Fernández, de RNE, me dejó ayer de una pieza. Por su cordialidad, por su afecto, por su cercanía. Y lo que es más importa: por su profesionalidad. Pocas veces le han entrevistado a uno con tanta hondura, respeto y cuidado. Y lo que es más raro: tras haberse leído el libro (y más) del que íbamos a hablar. No es sólo cosa suya, aunque sea quien dirige el programa. Y su voz. Virginia Hernández y Mari Cruz Hernández, de su equipo, demostraron también de sobra su competencia. Así da gusto. 


Lo cierto es que el Evohé de mi querido Pablo Guerrero (¿a quién iba a elegir?) me puso rápidamente en onda y durante toda la conversación, cara a cara con la periodista, no dejó uno de sonreír, otra rareza. A la foto me remito.
Agradezco a todos su acogida y al público que asistió en directo, su complicidad. También doy las gracias al instigador de ese encuentro, mi paisano Urbano García, delegado -dos en uno- de los Centros Territoriales de RNE y TVE en Extremadura. No, no fue un día cualquiera.

1.6.13

Otra entrevista

La publica El Periódico Extremadura en la sección Letras desnudas, de Salvador Vaquero. "Los sentimientos van de la mano de los pensamientos", reza el titular.












La fotografía que ilustra la conversación es de Alberto Valverde Gómez de Mayora. Que conste, siquiera aquí.