30.4.12

Mandelstam en Armenia

¡Qué libro tan hermosamente extraño! El poeta Ósip Mandelstam visitó Armenia en 1930, cuatro años antes de que un poema contra Stalin le valiera un destierro a los Urales y ocho de su muerte en un campo de trabajo cercano a Vladivostok. De aquel viaje surgieron las prosas y versos que edita, traduce y anota magníficamente Helena Béjar para Acantilado. La edición se completa con una introducción de Gueorgui Kubatián y un epílogo de Nadezha Mandelstam, que acompañó a su marido por aquellas tierras.
Sobresale en la obra un poderoso y rico uso de la lengua. Sorprenden tantas maravillosas ocurrencias. Qué fuerza sonora, qué desusada música, tan acorde, supone uno, a esa lengua abrupta propia de aquellas remotas regiones. Quizás por contraste.
Imágenes, metáforas que juegan de forma decidida a favor de la literatura y que no se dejan llevar por el tono lánguido y hasta previsible de un diario de viaje al uso, lo normal para una de aquellas revolucionarias "expediciones literarias" a una de las provincias periféricas de la Unión Soviética que el autor de Tristia y Los cuadernos de Voronezh soñó occidental y cristiana, hija de Europa.
Lo descriptivo, que lo hay, es llevado por Mandelstam al mejor lugar, lejos de todo aquello que no sea, insisto, literatura en estado puro. Todo es traído a una atmósfera que el lector no puede por menos que asociar a parajes tan exóticos como recónditos. Hasta el punto de imaginarse uno en la mismísima Armenia, con el mítico, añorado Ararat en lontananza.
Tanto la prosa como el verso son, en el mejor sentido del término, de una modernidad absoluta. O del todo clásica, si tenemos en cuenta que parecen escritos ayer mismo.
Cuánto me alegro de haberme encontrado por fin con Armenia, un libro al que más de uno se atreverá a calificar de "obra maestra", por exagerado que sea, y que bajó conmigo, como tantas otras veces, desde Salamanca.

29.4.12

Un centro fugitivo

"A. recibirá mañana dos libros. Un par de ejemplares para seguir otorgando ejemplaridad. Ese término abstracto que condiciona la justicia social, la naturaleza", escribía el viernes en su blog Javier Sánchez Menéndez, de La Isla de Siltolá, otro generoso editor que añadir a mi lista de ilustres y valientes que confiaron en mis libros y los publicaron en sus respectivos sellos. En efecto, ya tengo Un centro fugitivo en las manos, delante de los ojos. Ya puedo tocarlo, sí, y, cómo no, olerlo. Gustarlo, en suma. Y si leyera algún verso en voz alta, hasta oírlo.
Han sido meses de intenso trabajo para Jordi Doce, el editor literario, quien firma el prólogo (bueno, "Diré lo que me huye" es un pequeño ensayo) y ha seleccionado los poemas, y para mí, mero acompañante, el encargado de ir haciendo el acopio de los poemas que aquél me iba dictando y el autor de la breve nota final. JD, a quien nunca le agradeceré bastante su complicidad, ya ha dado cuenta en su blog de nuestra aventura.
No los he contado, pero veinticinco años de poesía, de 1984 a 2010, han dado para 208 páginas, que no son pocas. Entregamos el original el pasado 14 de febrero y el colofón dice que se terminó de imprimir en Salamanca el 23 de abril.
A otro editor quiero mencionar, Abel Feu, poeta de Ayamonte, ex alumno del Guadaira, ex futbolista, bibliófilo, a quien conocí personalmente hace unos pocos días cerca de su pueblo y quien ha cuidado la edición formal del libro. Con una profesionalidad y un esmero, por cierto, que me han resultado llamativos. No me puedo quejar de quienes atendieron esa minuciosa tarea en mis obras anteriores, todo lo contrario, pero lo de este hombre, insisto, es de nota. Mil gracias.
Quienes conocen la joven pero intensa trayectoria de Siltolá darán por descontada mi alegría. Los libros que hacen son muy bellos. Sólo falta que los lectores (un decir) también descubran dentro de Un centro fugitivo siquiera un ápice de belleza. Y, lo que es acaso más importante, de verdad. Me temo que ahí, entre líneas, se condensa la de uno.
Para el 17 de mayo está prevista, como cierre del programa municipal del Mes del Libro, una presentación en Plasencia. Jordi Doce y yo conversaremos sobre la antología y nos someteremos a las posibles preguntas de la inmensa minoría que acuda a la familiar Sala Verdugo.

28.4.12

Bibliotecas públicas

Mereció la pena acercarse a Salamanca, a pesar de la lluvia y del frío, para participar en la mesa redonda "Biblioteca pública: una mirada plural" organizada en defensa de eso, de las bibliotecas públicas, amenazadas, como casi todo, por los dichosos recortes. El salón de actos de la Casa de las Conchas estaba abarrotado (por suerte sigue habiendo ciudades culturales) y lo que allí se dijo a uno le pareció la mar de interesante.
De mis compañeros de mesa, moderados con suma eficiencia por la periodista Ana Sánchez White, sólo conocía a Asunción Escribano, que abordó el asunto con la precisión y el rigor que se le presupone a una profesora universitario. Tanto Carmen Castrillo como Ajo Diz hablaron de su condición de usuarias y sus intervenciones dieron fe de la pasión de los "adictos" por esos lugares de la lectura tan necesarios como prácticos. Vida, dijo la primera, es lo que las bibliotecas, ante todo, te dan. La segunda llamó la atención acerca de lo importante que es defenderlos: ser consciente de que lo natural hoy, usarlos y disfrutarlos, puede dejar de serlo mañana. Otro profesor, Salvador Marti Puig dio en la clave al matizar entre "lo público" y "lo común"; lo que es de todos, no del Estado. También -por algo es de Políticas-, recordó que vivimos de las rentas de logros que se consiguieron hace tiempo y por eso parece haber llegado la hora de reivindicar lo que nos pertenece, de "proteger" los espacios comunes, si no queremos perderlos para siempre. Y a este paso...
Por mi parte -intervine en segundo lugar-, aludí, entre otros asuntos, a mi descubrimiento de las bibliotecas públicas (y de los libros) en la placentina de don Gregorio, recordé la reciente experiencia extremeña a favor de la lectura (el "agua y biblioteca" que los alcaldes de los primeros ochenta le pedían a Ibarra, el plan "Ni un pueblo sin biblioteca", el Plan de Fomento de la Lectura...) y de los retrocesos que está llevando a cabo la nueva administración que nos devuelven al erial que fuimos; mencioné la complementariedad entre bibliotecas escolares y municipales (y públicas en general) y, a partir de la famosa cita de Manguel sobre la biblioteca como una suerte de autobiografía, de autorretrato (de biografía, según Bonet), vine a decir que, del mismo modo, extrapolando, nada como la red de bibliotecas públicas de un país para hacerse una idea cabal, una autobiografía o un autorretrato o una biografía, de lo esa nación es o ha representado en el mundo. Y que todo esto, claro, es cosa de ciudadanos, de ciudadanía. Para hacer posible esa "sala de estar de la democracia", como la definió uno de esos nórdicos que fundan en sus bibliotecas parte del estado del bienestar. Cosa, eso sí, de los que creen o creemos en lo público (de ahí el matiz de Marti Puig); más en regiones como ésta donde la iniciativa privada (casi) no existe. Precisé que para uno las bibliotecas son lugares de resistencia. Prefiero este término al de indignación. En el silencio de esos sitios, en medio de la callada conversación, la más íntima, entre autor y lector, se piensa, se reflexiona, se aleja uno del ruido, no sólo ambiente, que intenta confundirnos desde demasiados frentes. Terminé, cómo no, evocando a Borges, porque uno imaginó, como él, el paraíso como una biblioteca y comprobó hace tiempo que existía y era asequible y real, al menos hasta ahora.
Todos cerramos filas y defendimos, por simple justicia, a los profesionales que trabajan en las bibliotecas, mucho más que señoras y señores que se pasan la vida chisteando. Uno incluso comentó, con la ingenuidad que le caracteriza, que en cualquier municipio de una determinada dimensión debería haber un bibliotecario, como hay, pongo por caso, un maestro o un médico. La lectura y la gestión cultural estarían garantizadas. Y nuestro futuro sería distinto, no cabe duda.
Entre el público, amigos bibliotecarios como Isabel, Hilario y Óscar; compañeros como Crispín; poetas como Raúl Vacas; y lectores, muchos lectores, que a lo largo de hora y media disfrutamos con la defensa de lo más nuestro.

Una carta de Beatriz de Moura

Beatriz de Moura por Susana Sáez (El País)

Como todos los autores de Tusquets, antes de ayer recibí una cariñosa carta de Beatriz de Moura donde me informaba de lo que ya es vox populi: que la editorial que fundó en 1969 entra en el Grupo Planeta.
Contesté de inmediato para decirle que si ella se alegraba, yo tranquilo. Le di la enhorabuena y añadí que estaba contento también, y muy agradecido, por seguir considerándome "colaborador habitual" de esa santa casa. Deseo a Tusquets -y a ella- lo mejor. Por merecimientos que no quede.

27.4.12

Bernal, otro de la cosecha

José Luis Bernal se incorpora a la serie "Cosecha del 59", que Elías Moro ha venido publicado en su blog El juego de la taba, y la cierra con su poema "Otoño". Ningún colofón mejor. Ya he contado más de una vez que el profesor de la Universidad de Extremadura, estudioso de la obra de Gerardo Diego y de la poesía del 27, es también un poeta más o menos secreto que da los últimos toques a un libro de poemas que sus lectores esperamos como agua de mayo. Para hacer más soportable la espera, bueno será releer estos versos. Y, ahora que termina, darle un vistazo a la cosecha entera.

El diario y Piglia

"Un diario registra lo que todavía no es, digo yo. Eduardo se ríe, “demasiado metafísico”, dice".
En Babelia / El País

26.4.12

Postales


















Así se titula la tercera parte de Postales, el segundo libro de poemas del dominicano Frank Báez (1978), autor que empieza a cotizar con fuerza en la bolsa lírica hispanoamericana. Este libro, por ejemplo, se ha publicado ya, además de en su país, en Argentina y Costa Rica y está siendo traducido al inglés, lo que no me extraña porque si de algo se puede calificar esta poesía es de "americana"; del norte, cabe acaso precisar.
Aquí en España su editor es José María Cumbreño, para la colección "La Biblioteca de Gulliver" (Ediciones Liliputienses). Un gesto que justifica su loable empeño, por costoso -me consta- que le resulte.
Aquí la fiesta se centra en el lenguaje. Un lenguaje que se despliega con todo su humilde esplendor a partir de situaciones cotidianas, la mar de comunes y prosaicas, que Báez eleva a categoría poética. Como si nada, eso sí, con mucha naturalidad y enormes dosis de humor y de ironía.
Poemas como "Autorretrato", "Postal desde Pilsen", "Temporada en el paraíso", "Kafkanismo" o "Las cenizas de Roberto Bolaño" dan fe del valor de su apuesta.
A "Los Beach Poets", uno de los mejores poemas de Postales, pertenecen estos versos: 
A los treinta, al igual que los poetas románticos, se retiran.
Algunos mueren ahogados.
Otros son atacados por tiburones y pierden 
sus piernas o sus brazos.
Otros se hacen ahogados.
Pero créase o no sus obras perduran.
Y noche y día, si uno se acerca lo suficiente al mar
puede escuchar como éste ola tras ola las recita.

25.4.12

Coincidencia

Curiosa. La de adelantarse en tres días a El País y elegir no sólo al mismo poeta, mi admirado Fabio Morábito, sino también idéntico poema.

Aramburu por largo

Casi una hora dura la interesante conversación que mantuvieron en San Sebastián (Universidad de Deusto) el escritor Fernando Aramburu y el profesor Juan Manuel Díaz de Guereñu.

24.4.12

Primera antología

Sí, una antología, la primera.

Vaya par

A uno le entristece que un partido político aúpe a un incompetente hasta las más altas instancias del poder para que luego vaya de desliz en tropezón, de la cacería al precipicio, y lo que te rondaré morena. Como anticipa el maestro Aguilar, éste viene "dispuesto a brindarnos muchas tardes de gloria". Actuaciones estelares, por cierto, que a casi nadie extrañan (ni extrañarán) por estas tierras.
Uno se alegra cuando un partido político descarta a alguien que no sirve (en los dos sentidos: de servir y de valer), lo que ya demostró sobradamente al echar por tierra, en su condición de consejera autonómica, una tarea que tan bien habían realizado sus predecesores. Ahora que tanto se habla de ellas, también se malbaratan admirables herencias.
Un hombre y una mujer. Del PP y del PSOE. Extremeños, ay, los dos.

23.4.12

Parra

En la imagen de EFE, Cristóbal Ugarte, nieto del poeta chileno Nicanor Parra, recoge esta mañana en Alcalá de Henares el Cervantes. Las circunstancias y la edad le han librado de una imagen incómoda: la de un antipoeta vestido de chaqué recogiendo el más oficial de los premios.

Lectores de Plasencia

Para ser exactos, Lectura y lectores de Plasencia, un blog con la noble pretensión de que cualquiera pueda recomendar un libro y dar una breve opinión sobre él. Uno eligió Mano invisible, de Zagajewski.

Día del Libro, por Forges


Premios de la Crítica

Se fallaron el sábado en la ciudad de Soria. Los ganadores en lengua castellana han sido el narrador Ignacio Martínez de Pisón, por El día de mañana (Seix Barral), y el poeta Tomás Segovia, por Estuario (Pre-Textos). Éste, por desgracia, no podrá disfrutarlo. Sí sus lectores que, inmensa minoría mediante, no le faltan.
Algunos critican, nunca mejor dicho, que se concedan premios póstumos. Uno entiende que se otorgan a libros y éstos, por fortuna, no mueren.
Me alegra saber que Conversación (Tusquets), de Gonzalo Hidalgo Bayal, estuvo, según El País, "sobre la mesa". Me apena que haya quedado en eso. Por lo demás, esto no deja de ser una lotería, su templanza es legendaria y sé que aprecia la obra de Pisón. Y la de Segovia, por cierto.

22.4.12

Una antología de Morábito

Fabio Morábito, el poeta mexicano de origen italiano nacido en Alejandría (1955), no es nuevo en este blog. Ahora es noticia (un decir, tratándose de poesía...) porque acaba de publicar en Visor su primera antología española, Ventanas encendidas, donde reúne poemas escritos entre 1984 y 2011.
Pertenecen a sus libros Lotes baldíos (1984), De lunes todo el año (1992), Alguien de lava (2002) y Delante de un prado una vaca (2011).
La edición ha corrido a cargo de Juan Carlos Abril, quien desbroza de manera adecuada la sinuosa senda marcada por este poeta tan parco como fundamental.
Según Antonio Deltoro, "Si se puede hablar de poesía horizontal, como lo creo, la de Morábito establecería una confraternidad laica e incluso atea con las cosas, tal parece que para ella no hay cosas más importantes que otras, que lo sagrado puede ser lo provisional y estar a ras de suelo".
La selecta bibliografía que añade Abril a su prólogo demuestra a las claras que su obra es poco conocida en España, algo que esta antología, no me cabe duda, vendrá a solventar.
Para muestra, un poema. Pertenece a su segundo libro y se titula "Época de crisis". Dice:
Este edificio tiene
los ladrillos huecos,
se llega a saber todo
de los otros,
se aprende a distinguir
las voces y los coitos.
Unos aprenden a fingir
que son felices,
otros que son profundos.
A veces algún beso
de los pisos altos
se pierde en los departamentos
inferiores,
hay que bajar a recogerlo:
"Mi beso, por favor,
si es tan amable".
"Se lo guardé en papel periódico".
Un edificio tiene
su época de oro,
los años y el desgaste
lo adelgazan,
le dan un parecido
con la vida que transcurre.
La arquitectura pierde peso
y gana la costumbre,
gana el decoro.
La jerarquía de las paredes
se disuelve,
el techo, el piso, todo
se hace cóncavo,
es cuando huyen los jóvenes,
le dan la vuelta al mundo.
Quieren vivir en edificios
vírgenes,
quieren por techo el techo
y por paredes las paredes,
no quieren otra índole
de espacio.
Este edificio no contenta
a nadie,
está en su época de crisis,
de derrumbarlo habría
que derrumbarlo ahora,
después va a ser difícil.

(Nota: La imagen pertenece al cuadro Ventanas encendidas, de E. Hopper, que ilustra la cubierta de la antología de Visor)

20.4.12

EncaminArte

El próximo martes se inaugura en el Conventual "San Francisco" de Plasencia la exposición EncaminArte, donde se reúnen buena parte de los trabajos realizados por los alumnos del Colegio Público Alfonso VIII a lo largo del curso en lo que ha sido "una singular y enriquecedora experiencia de creación artística de carácter plástico-visual".
Por cierto, mis alumnos de 4º A, bajo la dirección de Juan Ramón Santos (en la experiencia han colaborado algunos padres y madres), han elaborado un monumental tríptico con figuras inventadas por ellos a partir de recortes de revistas. Para complementarlo, cada uno ha escrito un texto sobre su fantástico personaje que nos ha permitido editar un particular bestiario.
Visto lo visto, hablo en general, la muestra promete.

19.4.12

Canción en blanco

Por fin he podido leer Canción en blanco, de Álvaro García, flamante premio Loewe en su vigesimocuarta edición.
Se trata de un solo y extenso poema de amor que vendría a cerrar un ciclo que, según ÁG, "completara el tríptico de la plenitud, de la reconstrucción poética que me diera esperanza en el mundo y les diera un poco de esperanza a todos los que leyeran o, mejor, escucharan el poema".
Sólido en su estructura (Octavio Paz pensaba que sólo el poema extenso permitía, en rigor, un ejercicio de composición), se caracteriza por su singularidad, fuerza y ambición. Nada más lejos del entretenimiento o del espectáculo que esto. Y de las prisas y otras  zarandajas antilíricas. Siquiera sea "por eso de la búsqueda perruna de la totalidad", como comenta con ironía el malagueño. Algo que explica muy bien el poeta en la entrevista enlazada más arriba. Con esas reflexiones, propias de alguien que ya demostró sobradamente su capacidad de instrospección poética en su libro Poesía sin estatua, y el poema en sí, de una elocuencia deslumbrante, poco cabe añadir. Sólo me queda volver a leerlo, pero esta vez en voz alta.

18.4.12

"Campos de Castilla", 100 años

Por alusiones

ESTRELLAS
Aunque no conozco el nuevo ensayo de Vargas Llosa, La civilización del espectáculo (Alfaguara), por lo leído en entrevistas tan provechosas como las de Nuria Azancot (El Cultural) y Jan Martínez Ahrens (El País), comulgo, como otras veces, con lo sustancial de sus presupuestos. Sí, parafraseando al premio Nobel, uno -prescindiendo del ambiguo condicional- cree que es una tragedia que la cultura haya acabado, o casi, en puro entretenimiento. Sin entrar en detalles (no al menos sin leer antes la obra), ese estado de cosas ha debido inspirar al periodista local cuando, al dar cuenta de un programa de actos literarios al amor del Día y la Feria del Libro de mi pueblo (y el suyo), ha hecho un perspicaz distingo entre "escritores estrellas" y quienes no lo son. ¡Que empiece el espectáculo!
 
NO COMMENT
"Álvaro Valverde poeta placentino, de mi quinta, escribía que ser poeta sin generación, rótulo, escuela o grupo, es una garantía de continuidad o de supervivencia.
No aspiro a la supervivencia, pero si a la continuidad de un proyecto social-demócrata que representa socialismo extremeño de pura cepa o de pata negra.
Habré acertado o me habré equivocado, pero soy un socialista sin apellidos".
Guillermo Fernández Vara, Informe de Gestión del Congreso Regional del PSOE, Cáceres, abril de 2012.

17.4.12

Ramos Sucre

A José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 1890) se le ha considerado fundador de la poesía moderna de su país, Venezuela,  y es, sin duda, uno de los grandes de la lírica hispanoamericana. Su obra, no muy extensa, es clara y distinta, hija de su tiempo, como todas, pero con un personalidad digna de ser subrayada. "Una ínsula con su propio lenguaje y estética", en palabras de Toni Montesinos, que ha preparado una estupenda y asequible edición de su Poesía Completa para la meritoria Biblioteca Sibila-Fundación BBVA de Poesía en Español.
Por su "hábito del sufrimiento", se le compara con Leopardi. Insomne y desquiciado, el poeta acabó con su vida en Ginebra, a los cuarenta de su edad, en 1930. Le dio tiempo, eso sí, a escribir una poesía única, ya se dijo. También a estudiar (se licenció en Derecho casi por su cuenta) y a traducir (conocía no pocas lenguas). También a ejercer la diplomacia, esa otra manera de ser escritor en América del Sur.
José Ramón Medina, responsable de la edición canónica de su obra en la Biblioteca Ayacucho, ha destacado que la "cercanía a la muerte es reiterativa y constituye una constante de la poesía de Ramos Sucre en las más diversas e inimaginables formas" y que al final la asumió "como una liberación incontrastable". "He sentido el estupor y la felicidad de la muerte", dejó dicho en uno de sus mejores poemas, "El desesperado".
Conocí su poesía, escrita siempre en forma de prosa, gracias a la preciosa edición de Las formas del fuego, una antología de sus poemas que publicó Siruela en su colección El ojo sin párpado allá por 1988. Ahora, leída y releída, vuelve a llamarme la atención la obra de alguien que pensaba que la imprecisión era un sinónimo de pereza; de alguien que nunca usaba el relativo que.

16.4.12

Titulares (de lunes)

"La crisis nos enseña de dónde veníamos", dice Eduardo Mendoza en el titular de ABC. "No debemos olvidar que este es un país pobre y cutre", reza en el de El País. "España está llena de mala leche", comenta por su parte Luis Racionero en la contraportada del mismo periódico. "¡Que viva España!", recuerda Forges.

15.4.12

La plaza de Garrovillas

 





















PLAZA DE GARROVILLAS
No es preciso volver:
nunca te has ido
de esta plaza alargada
que a la vista
parece inmensurable.
Cualquier embocadura te conduce
al espacio de arcadas que rodea
su centro fugitivo.

Todo es aquí blanco y dorado.
Terroso el suelo y encalado el muro.
Una palmera,
de verde muy vivaz, rompe,
en contraste,
su apagado esplendor.

Es de la soledad este recinto,
quebrada apenas
por el vuelo fugaz de la cigüeña
o el oblicuo cruzar de cualquier sombra.
Del silencio, también; tan sólo roto
por toques de campana, leves pasos...

Abierta al cielo
romano de Alconétar,
esta plaza se piensa condenada
a ser ya para siempre del recuerdo.

(De Desde fuera, 2008)

14.4.12

Vuelve Manuel Alcántara

Simón Viola ha tenido el acierto de recoger en su blog el primer artículo que publica Manuel Alcántara tras unos días de silencio, desde su convalecencia en la malagueña Clínica Rincón. Se titula "Ensayo general".

MLV, VLM, Brines y el guirigay

Entro en el blog del incisivo Martín López-Vega y leo su dura entrada sobre le cibernético Vicente Luis Mora.  Me llama la atención el elevado número de comentarios y, aunque no suelo, paso a esa sección. Ya dentro, el guirigay. Entre unas cosas y otras, por no utilizar sustantivos más precisos, Nuria Azancot, a nombre descubierto (o eso parece), advierte sobre una reciente entrevista a Francisco Brines y copia unas palabras, muy bien traídas, del poeta valenciano: "Vivimos un momento muy bueno para la poesía porque ya no hay dictaduras de gusto. Cada uno puede escribir lo que quiera como quiera y no será invalidado por ello, como pasaba antes, que había una coacción explícita o tácita". Tiene razón. O eso creíamos. Sobre todo quienes padecimos algunas de esa tiranías. Por eso da un poco de pena que la gente, anónimos (los más) y conocidos, se enzarce de esta manera. O no, dirán otros. Va en gustos.   
Ya que hablo de Brines, que ha leído en la Resi y en la Fundación Mapfre hace unos días, no está de más echar un vistazo a lo que dice de él Javier Rodriguez Marcos. De blog a blog. Sin comentarios.

13.4.12

Azúa: autobiografía (o así)

No me resulta fácil hablar de Autobiografía sin vida, de Félix de Azúa (Mondadori). Es casi imposible. Y digo "casi" porque lo inefable (adj. Que no se puede explicar con palabras. RAE) es mentira, como suele recordar GHB.
Le seguía la pista desde que se publicó, hace dos años. Por el autor, al que habitualmente leo, y por la obra en sí. Todo llega. O no, depende. En todo caso, Martín, esto tampoco quiere ser un boletín de novedades.
Aunque no juegue a su favor, es un libro original. Mucho. Quiero decir que nada más lejos de la autobiografía al uso -se mire por donde se mire, al menos por estos lares-, que la forma de abordarla de Azúa. Por eso, verdad de Perogrullo, más allá de acudir a los sagaces críticos (Gracia y Narbona, por ejemplo), no veo otra manera de hacerlo que leer con paciencia el libro en cuestión y formarse, a la postre, una opinión personal, no sé si intrasferible. Otra narrativa, ya digo, atisbo. Me canso sólo de pensarlo.
Un capítulo titulado, precisamente, "Autobiografía" justificaría ese "autorretrato radical y lírico" (Gracia dixit), ese "trampantojo que finge la forma del ensayo, pero que esconde una historia esencial" (Narbona dixit). Eso sí, que se prepare cualquier poeta que lo lea para: o deja de escribir o consulta con su psiquiatra o, en fin, sigue haciéndose el bobo, el loco o el cínico, que es lo que, salvo él, hacemos al parecer todos los que continuamos escribiendo y publicando poemas.
Ah, otra perogrullada: ¡qué bien escrito está! Ya, es Azúa.
Caballos de la cueva de Chauvet

12.4.12

Excursión a Mérida

Casi cuatro años hacía que no pisaba Mérida. No ha habido ni necesidad ni ocasión. Sólo eso. El motivo: una excursión escolar que uno temblaba por aquello de que mis alumnos son, entre otras cosas, muy movidos.
La bajada fue regular por culpa de un par de indisposiciones. Normal. Al llegar, visita al Museo de Arte Romano. Les gustó, como es lógico. Los mosaicos, sobre todo. Y las monedas, cómo no.
De allí, a la Asamblea, pasando por el Foro y el Templo de Diana. Sentaron a los muchachinos en el hemiciclo. En el sitio de Monago, nuestro único alumno de origen chino. B. ocupó el de mi consejera, la de Educación y Cultura. En el de Vara, mi J. A. Uno, en el inmediatamente superior, en el escaño correspondiente a la diputada Marisol Mateos Nogales, a la que, por cierto, conocí cuando era muy joven, ya que ganó uno de los primeros premios del Plan de Fomento de la lectura en su condición de bíbliotecaria de Valle de la Serena. Casualidades.
La visita fue interesante, las explicaciones breves y concretas y ellos disfrutaron de lo lindo repanchingados en aquellos cómodos sillones rodantes mientras contestaban (algunos) a las preguntas que se les hacían. Sí, de algo sirvieron las enseñanzas de Cono. Ya fuera, escucharon algo acerca de los niños del mundo que no tienen su suerte y vieron la exposición que Aldeas Infantiles SOS inauguró ayer en el patio del parlamento.
Luego, puente romano y Alcazaba. Tras la comida, visita al Teatro y al Anfiteatro donde corrieron y brincaron de lo lindo. También improvisaron canciones y poemas (se les unió una espontánea) aprovechando un escenario de lujo. ¿Lo que más les llamó la atención?: el pozo seco del peristilo. No había manera de arrancarles del brocal.
A lo largo de la intensa jornada, sólo dos encuentros por las calles emeritenses. Uno fortuito, con Chano Fernández (que, al parecer, sigue este blog, lo que puedo confirmar por los detalles relatados) y otro deliberado, con mi antigua compañera María José Hernández, de la Editora, a la que vi mejor que nunca y, al tiempo, como siempre. Yo me entiendo. Y ella seguro que también. Ahí estamos, amiga.
Las madres y los padres recibieron a sus hijas e hijos sanos y salvos a las puertas de Los Pinos y uno volvió a casa cansado y contento, como cualquier maestro de escuela después de una excursión.
Ya lo dijo el ilustrado Antonio Ponz: "El escribir de Mérida es asunto largo, y de importancia; y aunque yo lo haya de tratar con la posible brevedad, y como corresponde a nuestro propósito, es preciso verla bien antes, para empezar a hablar" (Viage de España). Pues eso.

11.4.12

El río y Piglia

"Habitualmente los narradores más líricos y más atentos al paisaje narran el río. Se han escrito varias obras maestras en esa línea: Zama de Di Benedetto, El limonero real de Saer, Sudeste de Conti, La ribera de Wernicke, Hombre en la orilla de Briante. Buscan la lentitud; tienden a narrar en presente lo que ya sucedió. Algunas novelas de Conrad se mueven en esa dirección: el tiempo muerto es la motivación del relato. En El corazón de las tinieblas mientras espera que suba la marea del Támesis, Marlow cuenta la historia. Cuanto más profunda es la quietud, más intensa es la narración. La dispersión del flujo del tiempo se frena y la bajante, la calma, la creciente que no llega, se convierten en una metáfora del arte de narrar".
En Babelia / El País.

10.4.12

Juaristi: vuelve el poeta

© Antonio Heredia / EL MUNDO











Primero fue la admiración por Jon Juaristi. Por la poesía del autor de Diario de un poeta recién cansado, Arte de marear o Los paisajes domésticos. Por el ensayista de El bucle melancólico. Por el escritor perseguido por ETA que desapareció unos días antes de su lectura placentina en el Aula "José Antonio Gabriel y Galán" por culpa de la ruptura de una tregua y del que me daba contadas, clandestinas noticias telefónicas su amigo Germán Yanke. Del luego aparecido que llenó como nunca la sala del Verdugo y al que el consejero de Cultura de entonces, Paco Muñoz, vino a ofrecer asilo o refugio. Antes de ayer, como quien dice. Luego llegó el incómodo, radical y contradictorio personaje político, el furibundo articulista de ABC y... Silencio. Ahora vuelve el poeta. Y uno se alegra. He leído Renta antigua (Palabra de Honor. Visor) con una sonrisa en los labios, como se suele leer la poesía de Juaristi. Es verdad que hay más amargura que humor aquí, que la edad (precioso el primer poema del libro: "No es como lo temías") rinde cuentas y la decepción y la nostalgia se apoderan de todo o casi todo. Siempre, eso sí, le salva su particular manera de decir. Sus versos regresan a su natal Vinogrado (con música de Simon & Garfunkel); escarban en la patria de sus padres (esa violenta quimera retratada en un intenso poema dedicado a Francisco Javier Irazoki y en la "Oración chamánica" dedicada a Mario Onaindía); viajan a los Balcanes (metáfora trágica de Europa) o al judaísmo (su fe más reciente). Unos cuantos poemas que nos permiten recuperar, ya digo, al mejor Juaristi, que no deja de ser, por cierto, el principal protagonistas de sus poemas. Después de leer Renta antigua, me he dado cuenta de cuánto le echaba de menos.

9.4.12

Pájaros














(Gli uccelli sono sempre i primi
pensieri del mondo).

(Los pájaros son siempre los primeros
pensamientos del mundo).

Giorgio Caproni
[De Come un’allegoria, 1932-1935]
Versión de Pablo Anadón

(La lámina está tomada del blog de Trapiello)

8.4.12

Pascua

Día de contradicciones, el 8 de abril. De felicidad por el cumpleaños de mi hija. De tristeza por el aniversario de la muerte de mi padre. Me lo digo todos los años: es la vida, Álvaro, su haz y su envés, pero la misma cosa. 
La palabra "pascua" (y hoy lo es) encierra los dos significados: el de fiesta y (con "hacer la" delante) el de fastidio. Sea.

La razón compasiva de Antonio Moreno

La Isla de Siltolá vuelve a sorprender a sus lectores con la incorporación a su catálogo de otro nombre señero de la poesía española actual, Antonio Moreno.
En la coqueta colección Levante, se publica En otra casa, un libro de prosa diarística, como Mundo menor o El laberinto y el sueño, entregas anteriores de una manera de decir muy cercana a la poesía, cuando no poesía escrita en prosa.
En la "Entrada", AM nos explica que si tuviera que resumir su contenido diría: "Trata sobre la brevedad". Algo, por lo demás, que alude de nuevo a la poesía y a la intensidad que ésta lleva aparejada siempre que de verdad lo es.
Pues que de poesía se trata, insisto, y de un diario, AM consigue "generar un tiempo distinto" donde lo que pasa ni lo hace porque sí ni se olvida sin más.
La "otra casa" del título es precisamente la de papel ("esta otra casa de papel") en la que se condensa lo que ocurre. Tras recordar los sucesivos domicilios en los que ha vivido, comenta: "en ninguna he vivido tantos años como los que llevo reuniéndome con un idioma y un papel".
Ya que lo menciono, conviene resaltar la importancia de las casas (de ladrillo) en la obra de AM. De las que habitó de niño y de las que recorrió de adulto, con parada y fonda en la última (por ahora), la de la calle Asilo, que no es mal nombre para ese refugio trascendental en cualquier vida, sobre todo para los que somos familiares, caseros u hogareños.
En estas "notas de adondequiera", encontramos, ante todo, asombro. El "soliloquio" de alguien que, mientras vagabundea hacia cualquier lugar -en coche, a pie o en bicicleta-, observa cuanto le rodea con la perplejidad del que descubre en una pared, una azotea, un cuarto, una ventana o una escalera motivos para la reflexión, la serenidad y la alegría. Mejor aún si lo que le rodea es naturaleza, campo, y, ya allí, árboles, plantas, caminos o pájaros. Todo es misterio, parece decirse y decirnos.
Alguien que ama el silencio y "las palabras que van a él o vienen de él", que funda en él todo cuanto escribe (porque allí "acontece"), lo que no obsta para que haga suyas las de la conocida frase bíblica: "una palabra tuya bastará para sanarme". Sobre este asunto hay una anotación clave: "(Palabras, silencio)": "En el Arte -no importa qué arte- están los verbalistas y están los intuitivos". 
En otra casa también encontramos viajes: una estancia en Lucca (la ciudad italinana que a uno siempre le lleva al poema de Ungaretti) o un recorrido por la cuenca del río Torío, con su maestro Trapiello al fondo; retratos, como el que hace de un compañero muerto: Vicente Guinea Viguri; una crítica a la sibilina filosofía alemana, con Sloterdijk como pretexto; elogios del diccionario y de los amores platónicos, tan periódicos como las mudanzas; "la música de los faros" y la música en general, que tampoco desdeña el silencio.
AM, ante las dudas de para quién o por qué escribimos, confiesa: "sigo una voz que es un bien"; algo que enlaza con su búsqueda de "una razón compasiva", que tan nítidamente se escucha cuando habla, al principio del libro, de su cuñada y de la enfermedad que le impidió llegar a tener en sus manos este libro y de la consiguiente prisa que se cruzó, por una vez, en el camino de la quietud y la serenidad, tan sustanciales a la poética de Moreno.
En el precioso epílogo, dedicado a su madre, se cierra el círculo y uno comprueba que, no por breve, este libro lo es menos. Quiero decir, por seguir con su metáfora, que esa "danza íntima y aérea", "ese soplo vital que calladamente hablaba para sí" del hombre que practicaba chi kung en el puerto de Alicante, ya es para el lector también "parte de sí" y que uno pude afirmar que ha habitado, por unas horas al menos, "en otra casa" de la que, intuye, ya nunca podrá irse del todo. O a la que volverá como quien regresa a un lugar donde fue feliz.

7.4.12

Un poema inédito

Antonio Gracia llevaba tiempo pidiéndome un poema para la particular antología que va editando en su blog, Mientras mi vida fluye hacia la muerte. Ya está allí.
"El lector", que así se titula, se basa, sólo eso, en una visita que hice a mi paisano Carlos Córdoba, filósofo secreto, en su piso de la Avenida, unos años antes de su muerte. Trazo un retrato aproximado, lleno de admiración y de afecto, de aquel sabio paseante placentino al que todavía echo de menos en mis recorridos por este humilde laberinto.

6.4.12

Turia: más de 100

El número doble 101-102 de la revista Turia llega, como siempre, cargado de razones... literarias. Lo abren, o casi, un par de relatos autobiográficos (con perdón): "La casona", de Álvaro Pombo (más pombísimo, si cabe, que nunca), y "Monólogo del resentido", de Marcos Giralt Torrente (que parece haber encontrado un filón a partir de su celebrada novela Tiempo de vida, aunque esta vez se ponga en el papel de padre).
Sigue la poesía, a tope. Con excelentes poemas de la norteamericana Ann Sexton (de la edición de su poesía completa que prepara para Linteo Reina Palazón), Sánchez Rosillo, mis paisanos Pureza Canelo (muy intensa, como suele) y Basilio Sánchez, José Luis Rey, los siltolianos Sánchez Menéndez y Olga Bernad, Bagué Quílez y, por cerrar la lista, los santanderinos Alcorta, Fombellida, Oliván y Sopeña, otro grupo que, como el de Zaragoza y aledaños, da que hablar. Ya que aludo a la ciudad norteña (omnipresente en el relato de Pombo), digamos pronto que el número incluye un dossier dedicado a otro santanderino de pro, Gerardo Diego, que amó, sobre todo, a su ciudad natal, aunque a ratos, como explica muy bien Julio Neira en su colaboración, la odiase (por culpa, entre otras cosas, del incendio del 41 y del "pirulí"). Los artículos de Siles, Bernal, Morelli, Bonet ("Una biblioteca siempre es un retrato"), Moga, su hija Elena y otros habituales de la obra dieguina hacen imprescindible, de cara a futuros estudios, el mencionado dossier. Hay que felicitar, en fin, a quienes lo proyectaron (a veces las fundaciones sirven para algo, lo mismo que los directores de revistas) porque vuelve a poner en el mapa una poesía (y más) que se resiste, es lógico, a permanecer latente en el limbo de los departamentos universitarios.
Dos largas y provechosas conversaciones con Muñoz Molina y Navarro Baldeweg (ya lo dije: ¡cómo me gustan las entrevistas con arquitectos!), nuevas, jugosas páginas del diario de Maícas y un montón de reseñas (entre ellas, ejem, una que firmo sobre Conversación de GHB) cierran otro espléndido Turia que, como los versos de Diego, va camino de lo interminable.

(En la fotografía, la estatua de G. D. que se encuentra a las puertas de la Fundación que lleva el nombre del poeta cántabro)

4.4.12

Villena: la hora de la verdad


















Primero fue un comentario de Martín López-Vega en su blog y luego un artículo de José Carlos Llop en su cita dominical del Diario de Mallorca. Los dos se ponían de acuerdo en celebrar la aparición de Proyecto para excavar una villa romana en el páramo, de Luis Antonio de Villena, que publica Visor, y me picó la curiosidad. Por seguir con las confesiones, diré que hacía años que no leía un libro del poeta madrileño, desde Las herejías privadas (Tusquets, 2001). Sí poemas sueltos; el último, precisamente, de Proyecto para excavar...: "Paret y Alcázar", en la revista Turia, que arranca con un "Me hizo hacer..." que no me gustó nada.
Aprovechando una excursión en coche por los valles y sierras del norte de esta provincia (puertos de Tornavacas y Umbrías, El Barco, Candelario, La Garganta, Hervás), lo leí anteayer del tirón. Y no me ha disgustado. A ratos, incluso, me ha gustado mucho. Es verdad que estos poemas nos recuerdan, como han destacado otros comentaristas y críticos, al autor de Hymnica y Huir del invierno, no sé si sus mejores libros, pero en todo caso los que el joven lector que fui leyó con más fervor. El tiempo, claro está, ha pasado y el poeta no oculta que estamos ante una elegía y, por eso, "es asimismo un libro de enorme vitalismo y sensualidad".
El poeta abomina de la vejez. Suya ("Exembajador") y de otros; los padres, por ejemplo ("La vejez"). Se duele de la vida, que pudo no ser sin que pasara nada y que es, pero tampoco importaría si dejara de serlo. Como Borges, dice haber "cometido el peor de los pecados": "No he sido feliz". Aunque en el libro aparezcan momentos de esplendor que dan cuenta de una intensidad bebida a grandes tragos ("Alegría", "Final feliz"). Si no hubo amor, sí que hubo amores. Mucha soledad ("Estar solo"), pero también amigos ("De amicitia").
Me quedo con los poemas que recrean al niño que fue ("¿Adónde ir?"), donde la familia aparece de soslayo, en especial padres y abuelos (a la abuela Fermina le dedica un poema), y también algunos animales: pájaros ("Avícula"), grillos, gatos, tigres...
Destacaría algunos muy hondos, escritos a tumba abierta, sobre la vida ("Cuando ya no importe", "Telón" -tal vez el mejor del libro-, "Muy lejos"...), situados en estos tiempos "de sobrevivir sin alegría". U otros dedicados a temas eternos (la bondad, la dulzura, la ternura...), donde entrevemos al Villena más humano, desprovisto, ahora sí, de esas máscaras con las que tanto le ha gustado disfrazarse.
Me ha llamado la atención el abundante uso de la palabra "aún", como si todo fuera ya un aplazamiento, o, por decirlo con el maestro Brines, el sucesivo ensayo de una despedida.
Están luego los libros y el arte, por más que en él no haya habido en rigor culturalismo, al menos ese impostado que por aquí se ha gastado y se gasta. Y los nombres, cómo no, de los muchos cuerpos que amó o que quiso amar, parte central de esta intensa elegía, y los de otros hombres, amigos y cómplices, que ha conocido; Leopoldo Alas ("Leopoldo"), pongo por caso.
En el inevitable capítulo de las quejas, este lector debe anotar cierto vocabulario pomposo, deliberadamente anacrónico, marca de la casa, que, por momentos, da a su poesía un tono afectado, y, sobre todo, los errores y erratas que tanto abundan sin ninguna necesidad. Así, uno encuentra "huída" siempre con tilde, "si no" por "sino" y viceversa, confusiones entre "por qué" y "porqué", el pronombre "mi" sin acentuar (páginas 116 y 131), las palabras "egoistas" (pág. 133), "sáuce" y "desvaido" faltas o sobradas de tilde, etc. Por suerte, el libro, que está por encima de estas minucias (pero que, reconozcámoslo, tanto afean), tendrá pronto una nueva edición, limpia esta vez de esos descuidos.

(Nota: La fotografía -"Chamartín, 1960"- pertenece a la galería de la página web de L. A. de V.)

3.4.12

Estadística

Dicen los de Sitemeter que en marzo ha habido 10.664 visitas a este blog. En marzo de 2011 fueron 4.664. E pur si muove, que diría el otro.

Con Les Murray

En su último artículo de El País Semanal (que ya no puede leerse en internet), "En las antípodas", tan divertido y agudo como todos los suyos, Javier Cercas cuenta que mantuvo, en el jardín de una casa de Adelaida, una conversación con el poeta Les Murray (por suerte, Lumen publicó hace años en España una muy recomendable antología suya: Australia, Australia), "a quien todos señalan como el más grande poeta australiano y más firme candidato al Nobel de este país. Es viejo, gordo y calvo -sigue Cercas-. Le pregunto si, además de poesía, escribe prosa. "No", me contesta. "Eso no dura".
Fotografía de Rob Banks

2.4.12

Más Lunas de Poniente

Dos nuevas entregas, C y D, se suman a la extremeñísima colección dirigida por Elías Moro y Marino González para De la Luna Libros. Un libro de Antonio Gómez, emeritense de Cuenca, y otro de Antonio María Flórez, colombiano de Don Benito. Todas las islas lejos y Bajo tus pies la ciudad, respectivamente. 
Es un tópico comentar que Antonio Gómez es, ante todo, un poeta visual o experimental o como quiera que se llame a esa forma suya de abordar la poesía. En mis tiempos de la Editora, llegué a convencerlo para publicar su obra completa; edición que, a pesar de sus reticencias, no incluiría la poesía, digamos, escrita. Sí, porque él valora por igual una y otra; lo que se ve y lo que se lee, que no deja de ser lo mismo. 
Este libro forma parte de esa "poesía escrita". Una poesía frágil, delgada, sencilla, próxima a lo aforístico y lo reflexivo, cercana, impresionista, cálida que no por eso deja indiferente al lector, sino más bien al contrario.
También ahí está el intenso poeta que Antonio Gómez es. Más íntimo, como si pudiéramos verlo sin esa mirada penetrante y esa larga y poblada barba que le distinguen. Y menos callado de lo que suele.
Cuenta la periodista Mercedes Barrado que en su reciente paso por el Aula "Díez-Canedo" de Badajoz no le dio tiempo a leer poemas "a la antigua usanza". Primó lo visual, que incluye acciones y performances. Lo que más le gusta, además, a los muchachos.

De apariencia ligera, frívola a ratos, pero desengañada y hasta trágica otros, la poesía de Antonio María Flórez muestra en este libro (lleno de citas) su faz más genuina. Traspasada cierta edad, el personaje de estos poemas se aferra a la vida. Unas veces para celebrarla y cantarla gracias a los fervores de los cuerpos, del amor y del sexo, y otras para despreciarla por culpa de los desengaños y frustraciones que arrastra cualquier existencia. 
Bares (Avalon, Cuatro Rosas...) y noches, no lugares (salas de espera, estaciones de paso...), parques (llenos de recuerdos de muchachas en flor), "tontos amores" y otros que no (la tabla de dedicatorias da cuenta de la importancia que para AMF tienen las mujeres: "he amando/ una y tantas veces"), conforman el imaginario de Bajo tus pies la ciudad, sin olvidar a ésta, la ciudad, entendida como el lugar donde tienen lugar todas las apariciones de ese personaje, insomne, bebedor, melancólico, sentimental, nómada y fantasmal (en el mejor sentido), que protagoniza estos poemas. 
Sólo una cosa más: sigo sin comprender la anomalía tipográfica de colocar el índice después de los epígrafes inicales, caso de tenerlos, como también ocurría en el libro de García Calderón. No, no me gusta. 

1.4.12

Néstor

Néstor Hervás, para ser exactos. Viejo amigo y compañero (aunque él subió en el escalafón y se fue a la conflictiva Secundaria) del que he leído muchos versos. En privado, eso sí. Sigue siendo un poeta secreto. O casi. María Jesús Manzanares publica en su blog un inédito, "Grados de libertad"; estupendo, por cierto. No me explico por qué unos llegan al libro y otros, con iguales o superiores merecimientos, no. Es el caso. ¡Y con ese nombre tan literario! Que cada cual opine. Hay tiempo.

Por alusiones

Gracias, Antón.

Manifiesto por la lectura


















Estuvo colgado en la Feria del libro antiguo de Salamanca, hace unos meses. Lo veo ahora. No pude ir. Gracias, Isabel.